Josefina le escribe todas las noches, él no lo sabe, es mejor así. Ella plasma algo muy parecido al amor, creo que es ilusión de la tóxica, pero, a ella le hace feliz. Josefina llora regularmente, come con lágrimas en los ojos, cocina con entusiasmo, duerme con mucho miedo, tiene pocas conversaciones en la vida real, se esconde entre las sábanas, entre abrazos de su madre y miradas de su padre. Josefina es feliz instantes muy pequeños, Josefina no me lo contó.
Ella cree que su cuerpo tiene muchas responsabilidades, sin embargo, solo la veo pendiente de una tarea, sobrevivir, ingiere alimentos porque sabe que es el combustible que necesita, ella bebe agua, poca, pero bebe porque es el aceite para sus motores, ella duerme, mucho, porque sabe que las lágrimas se detendrán solo así. Josefina no se cuida, ella coge alguna chompa porque no tiene que más ponerse, ella quisiera jamás ducharse, pero ya se lo impusieron, no hay marcha atrás. Josefina no me conoce, creo que no se conoce ni ella misma, pero, ¿Quién sí?
Josefina no se ve al espejo, no les daré explicaciones, son tan intolerables que le temerán. Tiene 47 peluches que cuida como hijos, creo que un par se los regalé yo, indirectamente, yo quería que estuvieran en la basura pero a veces no hay marcha atrás. Manifestó alegría, eso me hizo feliz a mi.
Durante las noches ella se esconde bajo su cama, durante el día se esconde sobre su cama, durante las tardes, se llena de medicamentos, durante la madrugada grita desde su ventana, durante su vida no ha sido ella.
No corre, pero camina mucho. No habla en público, pero escribe para todo un público no merecedor. No viaja, pero se dirige siempre a lugares nuevos. Ella es extraña, ella no usa los ojos para intimidar, sus manos son su mejor arma. No obedece, grita por horas y se retuerce para poder encontrarse, y no usa la respiración como método, y menos aún para vivir. Josefina no sabe respirar, ella conmueve, por eso aún está entre nosotrxs.
Josefina no está feliz en su ubicación actual, su lugar favorito está a unos kilómetros, por ahora inalcanzables, ella va siempre que puede. Cuando llega, ella está en vida y la respiración es una necesidad, es inconsciente, es lo normal, ella es una humana común.
No cree en los testimonios de la gente. Tiene amigos. No confía en ellos, habla con ellos cada vez que puede, los considera parte del proyecto de vida, conspiran sobre ella, entonces, considerarse hacia la sociedad un ser social, es plenamente estratégico, no quiere verse extraña, aunque cotidianamente la juzgan y tienen a diario "algo" que decir.
Yo le conté a Josefina mis dudas respecto a varias cosas. Ella solo giró la cabeza y dijo -"No viajes a ningún lugar por nadie, que los destinos que tomes, sean por el factor sorpresa, jamás por personas, ellas y ellos fallan".
- La de los cabellos cortos desordenados .