Lo más lento que puedas, lo más puro que tengas y lo más transparente que encuentres.
De eso se trataba las veces que dentro de mi te pedía placer a cambio de más placer, cuando de repente la ropa era producto de la impureza humana, cuando correr significaba escapar, cuando tocar una piel que no era tuya era señal de alerta, terror y peligro. Cuando con lagunas mentales todo resultaba bien, aunque no era precisamente la mejor idea que habíamos tenido juntos, sí, juntos.
Antes de hoy, no tenía pensado escribir sobre como alguien se puede llegar a sentir con una crisis hormonal, provocada por moléculas de tiempo, es como si el oso de piel caliente se convierta en un robot frío, todos pierden, todos cogen los pedazos, reconstruyen el aprendizaje previo y conmueven a todas para recaer y conspirar de la mejor manera.
Como puede alguien reconstruir algo tan blanco, tengo nombres en la cabeza, alguien con cabello largo, alguien sin cabello, alguien sin aliento, alguien con los ojos vendados, alguien con la piel oscura, alguien con determinada forma de arruinar la situación, alguien con piernas largas, alguien con habilidades, alguien con el color de los ojos no válidos, alguien con capacidades inútiles, alguien con distancias sin fin, alguien con mucha porquería en sus entrañas, la misma que conspira con la idea de retornar a la mejor etapa de la vida, el descanso eterno.
Un hombre llora, el mismo hombre abraza a su hija, el mismo hombre sujeta su rostro y dice que tiene amores en su vida, que quiere todo para ellas y nada para él, porque recorrer los lugares con el teléfono en mano, se considera importante aunque innecesario, la vida se está volviendo tan ridícula, tan inconsecuente, tan llena de hombres. Un hombre llora.
Ese hombre no tiene pureza extraña, ese individuo no fue puro jamás, estudio irrelevante dice, que cuando llegas a la tierra, vienes con pecados, enfermedades, delitos, problemas, angustias e infinidad de cosas, es un problema llegar a tierra y a la realidad aun más. Por eso el deseo de vida es tan atacante frente a tanto muro rayado, ante tanto chiste mal contado, ante la vida corta de aquel animal.
El sugerir una sopa dulce es tan común como el deseo asexual de estos tiempos, donde no deseas nada de ese hombre más que placer auditiva y transparente, cuando disfrazas la necesidad de compañía con ganas de ir a un nuevo lugar, cuando enfocas las ganas de cerrar los ojos sin que nadie te juzgue pero pierdes en el intento, porque todos te miran, te juzgan, te separan y te colocan en el escalón menos deseado, caes del escalón a medida que el enfoque se oscurece, todo en cuestión de palabras no consecuentes.
El último video reproducido ha sido de una pareja que se separó, él dedicaba un homenaje por el término de su relación. Quiero confesar que escribir de ello, me hace sentir tan básica, tonta, pero he visto varias veces ese video porque la canción es paraíso, la canción me hace llorar, la canción me hace feliz desde hace días, la razón mas válida que cualquier otra. Ese minuto en movimiento tiene escenas del amor romántico, pasar tiempo jugando, comiendo, iniciando proyectos juntos, representación de amor con besos, con cartas, con frases sinceras, tiene escenas que te hace querer vivirlo, por lo menos una vez más. La soledad también hace ver tantas cosas con tan diferente perspectiva, ese amor es bonito. Él se despedía, él le decía que siempre tendrá un espacio en su corazón, y que tal vez el destino los quiera nuevamente juntos, "Love, Mark" y de repente la pantalla negra, ella llorando, fuerte.
He adjuntado días en palabras, y aunque las sensaciones son varias y muy al borde, tengo mucha energía para escribir, creo que mi espíritu quiere remontar con palabras que ya nadie más las quiere decir. Si estás haciéndome feliz y estas leyendo esto, siente este gracias con mis uñas en tu espalda.
Tú eres el cansancio, la felicidad y la distancia en su mejor proporción.
Atardecer morado, Rebeca.