Jueves de viento imponente y de sol rebelde.
Hace un par de días me detuve, estuve conectando fibras que nos unían descaradamente. Tú sabes que existo, pero saberlo ya no es suficiente, ya no eres la misma persona. Ya no tienes esa vibrante sangre que me acogía con demasía. Ya no eres más el rey de un corazón amante.
Quiero que vuelvas a creer en ti como nunca antes, quiero destellos en tus ojos como años atrás. Quiero que te apasione lo que dejaste de hacer, porque ese es tu verdadero ser. Quiero que arrulles tus miedos y los dejes ahogados en su mala vibra, y en ese momento saltar, como un niño, tomando la decisión de continuar con tus verdaderos sueños.
Te conozco hasta una cierta parte de tu vida, porque decidimos compartirla, pero hoy las cosas son diferentes, hoy no eres un ser más, eres la pieza fundamental de una familia, Eres vena y sangre para los tuyos. Eres más de un niño que de una mujer, eres más de amor dirigido que de amor espontáneo, eres mas de juegos tontos que de ideas tontas. Eres un humano en proceso.
Te mereces disfrutar más que un sueño, te mereces vivir cada etapa junto a tu complemento perfecto, junto a tus compañeros eternos.
Éramos rey y reina. Fuimos uno solo manejando en la carretera, con camino a un lugar feliz, estuvimos apunto de crear algo único, pero no fue suficiente para sobrevivir. Dimos pasos juntos, para luego desplomarnos a la orilla del mar, mientras me recostaba junto a ti y al imponente mar.
Humano raro, me tienes ahogada entre este desorden ambicioso de oxígeno.
- La de los cabellos desordenados.