domingo, 6 de octubre de 2019

Dos jugadas más


Cuando creía que el tiempo ya no era mío, me sostuve a la idea de poder cogerte de la mano en calles denigrantes, en calles de gente mirando mi ceguera, ahí te cogía con certeza de aún más mentiras.

Tal vez prosperar ya no era mi suspirar, mi tarea ahora era prosperar en cada cigarrillo, estoy destruyéndome, estoy en picada. Quise correr hasta el mar y grite adiós, no te pude alcanzar, el karma me susurraba y mi progenitora me despertaba con un beso. Que miedo sentí. 

Todos los días mi prosperar se basa en noticias y artículos de españolas inteligentes, españolas que aunque me puedan destruir y confundir a diario, las admiro, no leo a las peruanas porque me atrapan y luego me fallan, les admiro, les temo y me escondo, nuestro círculo vicioso.d

Hace más de un mes me volví menos egoísta, comparto mis ideas tontas, corro aun menos, me sonrojo más, converso más, pienso en más que una persona, hago bromas que tenía prohibida hacer, contemplo miradas, digo palabras nuevas y conspiro a mi alrededor por las felicidad.

Hace más de 2 meses me siento extraña pero no estoy siendo totalmente congruente, me temo más que nunca, quiero ser emperadora, quiero ser reina maga, quiero llevarte el oro y las cartas de mentiras mas bonita de todas, te quiero llevar música con ritmo celosar, quiero conmoverte para luego me estrujas un poquito más, me sigo temiendo, corre.

Hace más de infinidad de días busco aeropuertos en los cuales puedan tenerme tomando fotos por días sin fin, los encuentro, me emociono, lloro y despierto temblando. La corriente del sueño se enlaza con la lluvia y suena tan exquisito, que mis entrañas se convierten en el aeropuerto más visitado por mis manos, mi ropa se desvanece y las estatuas se desdoblan en mi hombro.

Consigo controlar la sinopsis de sustancias pero no reparo nada, cuando recibí ese mensaje ya no conseguí ni la autoridad del espiralado, tampoco de las ondas y menos aun del abuso, ya no era suficiente enfocarlo, ya estaba en picada. Realmente el alcohol era consecuente, las sobresalidas curvas no eran aquellas que los de mentón pronunciado esperaban, todo corría y nosotros no quisimos agotarnos, las pupilas y las sonrisas no estaban en sintonía, mi peca se enfermó.

Estrictamente terminé lamentándome, no encendí esa vela.




- vasito pride cenicero