Con justa razón detuviste la conversación, hoy nada es recíproco, no cuento con la misma energía de meses atrás, cuando el entusiasmo me invadía abruptamente, cuando me mentía con los pensamientos de entusiasmo que remetía antes de dormir.
Las cosas cambiaron, porque no me lees y tampoco me escuchas como quisiera, y no está bien que permita inmensa situación, me saboteo al aceptarlo, por eso no estará en mi mirada al finalizar la noche.
Recuerdo que trataba de todas las formas decir que todo va a cambiar, que habrán tiempos mejores, pero no sirve escribirte eso, tú quieres que sea igual de negativa, que me vaya igual de mal tal vez, que desee vivir en otro lado y maldecir a todos, pero eso no va a pasar, he trabajado tanto para aceptar que mis actos tienen consecuencias, que donde estoy parada hoy es por mis propias decisiones y mi motivación constante, no voy a permitir que tu actitud de mierda, acabe con lo poco construído, con una inversión de tiempo bastante caótica pero provechosa, no lo voy a permitir, hoy no, y espero que nunca.
Encuentro mi lista con tu nombre, esta llena de virtudes, de lo que me gusta de ti, de nuestra distancia, de tu sonrisa, de lo que me provocas, de mi pensamiento recurrente, de como quiero sentirme cuando te abrace, en esa lista tu nombre no lo encuentras pero lo deduces, en esa lista está lo mejor de ti que no reconoces, porque te compactas muy diminuto.
Esa lista con la ausencia de tu nombre, creció, la continúe llenando, escribí aún más, con espacios en blanco, por cuestión de nuevos inicios, pero volví, porque una regresa donde fue feliz. Escribir de un personaje me hace feliz, porque eso eres, un personaje, de eso que no encuentras ni en los mejores libros, eres de esos personajes que nadie logra conocer el peor lado de él, porque lo demuestra a diario pero con una sonrisa y una pizca de sarcasmo, pack compacto para cuestionarse aún más sobre tu finalidad como personaje de una tragicomedia de porquería.
Deberías darte cuenta que me alejas cuando bajas mis ánimos, que me alejas cuando detestas que te quiera ayudar a salir de esta, me descuadra que me cuestiones tanto al decirte que todo va a mejorar, entro en un episodio de terror cuando me ves como la enemiga. Justo cuando creo que tu siguiente mensaje será menos tenso, es cuando más denotas tu impaciencia y es ahí cuando determinas que no necesitas una persona con mis características en tu vida, justamente, soy esa persona, que lástima por ti, porque soy quien ahora da el paso al costado, y por un bienestar en conjunto. Menos heridos, más soñadores sin crítica.
Descansa, es lo único que aún puedo decir, porque sé que todavía no te descuadra y no hay respuesta para que me hieras.
- La de los cabellos desordendaos.