viernes, 5 de febrero de 2016

Kafka el Rectangular

El mundo es redondo y muchos de los que forman parte de éste son triangulares y cuadrados. Kafka era rectangular. Era distinto, era único, él no deseaba desnudar su mente, él quería vivir para que todo se acabe más rápido. Aquel hombre, era el común ser humano rutinario, incapaz, triste, cabizbajo, desafortunado, escondido, retorcido y mas negativo entre su especie. Tanta era la diferencia de Kafka entre la multitud, que su metamorfosis hoy se sigue viendo gracias a la evidente, maravillosa y gran arma de la imaginación.

Pero, ¿Por qué escribir de un ser así? Porque queremos que los seres rectangulares que continúan a nuestro alrededor se vayan, se extingan, se eliminen, se formateen o que vuelvan a nacer. Porque Kafka ya nos dio suficiente evidencia de que los rectangulares no deben ser parte del mundo redondo aunque sea obvio que lo diferente es lo llamativo, es lo seguido, es lo extraño, lo doble visto, doble evaluado, es lo que necesita mucha gente para NO copiarlo.

Detrás de cada adjetivo calificativo a Kafka el rectangular, hay una evidente explicación, por ejemplo, la dicha de ¿Qué hare con mi vida? La evidente rutina que se construye, porque sea como sea, ata a uno, las responsabilidades que no son nuestras pero nos hacen creer que lo son, lamentablemente todo influye tanto que el agobiarse termina en la transformación, en la metamorfosis, en el cambio repentino de lo que somos a un escurridizo bicho representativo y asqueroso, si, a una repugnante cucaracha. Ahora puedo entender que muchos seres podrían muy bien llevar ese papel protagónico de cucaracha, porque les importa muy poco o nada, el VIVIR DE VERDAD.

El vivir de verdad es caer, respirar, analizar, aprender y levantarse y aunque no se obtenga los resultados deseados, se sigue trabajando y luchando, porque, si yo quiero obvio que puedo.
Con el paso del tiempo los seres rectangulares han ido enfermando al mundo redondo, ha sido tan grave el virus que vemos cada día un ser cuadrado o triangular derrotado, todo un perdedor, hoy todo un rectangular, todo una cucaracha.

Muchos juzgarán, podrán decir que soy una soñadora, pero les comparto que no soy la única.  ¿No será que en este mundo hay cada vez  mas gente y menos personas?

Una clara evidencia de un ser rectangular es el que se queja de su mundo redondo, tonto, pues le falto darse cuenta que él es parte de esta sociedad, de este mundo.

Pero Kafka el rectangular seguía ahí, con sus inseguridades y defectos. Con la imperfección plasmada en cada poro de piel. Con temores ridículos, sufrimientos en el corazón y culpabilidad en su conciencia. Ahí estaba él, consumiéndose poco a poco.

Creo que necesitamos a una especie de reciclador que recoja sueños rotos, versos descartados, esperanzas abandonadas, corazones partidos, paciencias agotadas.

Ahora es el momento de hacer lo que quieras, solo espero que no aumente ante ti la caravana de sueños pisoteados. Ya no esperes, no reprimas por miedo o cobardía, no postergues la vida con más muerte y no esperes nada de la suerte.



Ensayo sobre la obra "La Metamorfosis"

- La de los cabellos desordenados

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