El
mundo es redondo y muchos de los que forman parte de éste son triangulares y
cuadrados. Kafka era rectangular. Era distinto, era único, él no deseaba
desnudar su mente, él quería vivir para que todo se acabe más rápido. Aquel
hombre, era el común ser humano rutinario, incapaz, triste, cabizbajo,
desafortunado, escondido, retorcido y mas negativo entre su especie. Tanta era
la diferencia de Kafka entre la multitud, que su metamorfosis hoy se sigue
viendo gracias a la evidente, maravillosa y gran arma de la imaginación.
Pero,
¿Por qué escribir de un ser así? Porque queremos que los seres rectangulares que
continúan a nuestro alrededor se vayan, se extingan, se eliminen, se formateen
o que vuelvan a nacer. Porque Kafka ya nos dio suficiente evidencia de que los
rectangulares no deben ser parte del mundo redondo aunque sea obvio que lo
diferente es lo llamativo, es lo seguido, es lo extraño, lo doble visto, doble
evaluado, es lo que necesita mucha gente para NO copiarlo.
Detrás
de cada adjetivo calificativo a Kafka el rectangular, hay una evidente
explicación, por ejemplo, la dicha de ¿Qué hare con mi vida? La evidente rutina
que se construye, porque sea como sea, ata a uno, las responsabilidades que no
son nuestras pero nos hacen creer que lo son, lamentablemente todo influye
tanto que el agobiarse termina en la transformación, en la metamorfosis, en el
cambio repentino de lo que somos a un escurridizo bicho representativo y
asqueroso, si, a una repugnante cucaracha. Ahora puedo entender que muchos
seres podrían muy bien llevar ese papel protagónico de cucaracha, porque les
importa muy poco o nada, el VIVIR DE VERDAD.
El
vivir de verdad es caer, respirar, analizar, aprender y levantarse y aunque no
se obtenga los resultados deseados, se sigue trabajando y luchando, porque, si
yo quiero obvio que puedo.
Con
el paso del tiempo los seres rectangulares han ido enfermando al mundo redondo,
ha sido tan grave el virus que vemos cada día un ser cuadrado o triangular
derrotado, todo un perdedor, hoy todo un rectangular, todo una cucaracha.
Muchos
juzgarán, podrán decir que soy una soñadora, pero les comparto que no soy la
única. ¿No será que en este mundo hay
cada vez mas gente y menos personas?
Una
clara evidencia de un ser rectangular es el que se queja de su mundo redondo,
tonto, pues le falto darse cuenta que él es parte de esta sociedad, de este
mundo.
Pero
Kafka el rectangular seguía ahí, con sus inseguridades y defectos. Con la imperfección
plasmada en cada poro de piel. Con temores ridículos, sufrimientos en el
corazón y culpabilidad en su conciencia. Ahí estaba él, consumiéndose poco a
poco.
Creo
que necesitamos a una especie de reciclador que recoja sueños rotos, versos
descartados, esperanzas abandonadas, corazones partidos, paciencias agotadas.
Ahora
es el momento de hacer lo que quieras, solo espero que no aumente ante ti la
caravana de sueños pisoteados. Ya no esperes, no reprimas por miedo o cobardía,
no postergues la vida con más muerte y no esperes nada de la suerte.
Ensayo sobre la obra "La Metamorfosis"
No hay comentarios.:
Publicar un comentario