Hace un par de días me cruce y conocí a un alma asombroso. Era un alma encantador, tenía el ritmo en cada parte de su ser, tenía ritmo en sus movimientos, en sus ojos, tenía ritmo en su inteligencia y definitivamente tenía ritmo en toda su vida.
Su nombre era común, su nombre me decía que lo recordaría. Y así es, lo recuerdo perfectamente.
Vi a través de sus lentes, nerviosismo, observé una mirada perdida, pero cuando lo sujeté, observé sus ojos desencajados por más de una hora. Pero era un desencajo atractivo, era una cosa extraña.
Todo esto ocurría mientras el ritmo de la música nos unía con tan solo una melodía.
Era un momento de baile, era una noche que pudo haber terminado con un "¡Que gran noche de baile!" pero termino con un "Buenas noches, descansa, mañana regresas a la realidad." Fue ahí que comencé a odiar con todas mis fuerzas la realidad a la que tenía que regresar.
Se trataba de que en unas horas debía tomar un avión y tenía que olvidarme de todo, porque típico en mí, sabía que me enamoraría del momento feliz.
Fueron muchas las melodías que compartimos juntos, y recuerdo que nuestras manos se juntaban, mis pies lo seguían, mis ojos lo contemplaban y mi cuerpo no quería dejarlo ir.
Me atrevo a decir que no nos importaba el resto de personas en el lugar, solo nos importaba perfeccionar el paso anterior, entre sonrisas y manos en la cintura y en el hombro.
Fue una noche de baile encantadora.
- Cabellos enredados y cara también.
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