Suelo tomarme días en silencio, en los cuales hay una larga espera de lo real, de lo llamado interior, casi siempre se llenan de pensamientos genuinos, creados, derivados de ideas, continuación de una historia jamás contada, todo eso en la ciudad pequeña en la que me encuentro, cargando y cabalgando tierra por mi inmensa imaginación, queriendo correr hacia el mar, pero solo alcancé levitar, decepcioné al grupo al que ya había desafiado, determinando lógicamente que me arriesgué pero no gané y pues, ellos, no lo sé.
Corría a paso muy inseguro, la cadera me estaba jugando una mala partida esta vez, levitar no era una opción, un pucho no se me cruzó y el alcohol lo ando evitando pero termino en sus garras. Me situé con luces tenues, detuve mi deseo en medio de la noche, escribí muchos mensajes, conté una nueva historia, mi almohada me acarició y saboteé mi plan para esa noche, no estoy quejándome, te estoy involucrando de una forma que ni siquiera existe.
Cambié de posición las cosas pesadas de mi cuarto, algunas lágrimas no mojaron y ciertas cartas están sin destinatario, estoy a tiempo de fundirla, de hacerla cenizas y jamás contarte que decía en ellas, un poco patético y negativo de mi parte si no quiero contaminar mi pequeña ciudad.
Me toco el rostro evitando que brote evidencia, evitando recordar buenos tiempos, esos, en los que no sabíamos si estábamos viviendo o nos estábamos consumiendo, con lo intenso de las miradas. El tiempo sin transitar, yéndose tan rápido que un día ya no éramos nosotros, solo eran lugares con una historia de más de treinta personas en las que dos se consumieron hasta las lágrimas.
"No creas todo lo que piensas"
¡Carajo! A veces me pongo trampas, a veces suelo andar cuando todos duermen y el ruido mayor son mis creaciones de madrugada y ahí me estanco y pierdo el juego, caigo en mi trampa.
Pero también elimino ese pensamiento negativo que está apunto de hacerme caer, esa pizca de porquería que quiere determinar mi día con lo parecido a la abnegación salvadora, mierda barata, no creo en ello, no ha venido con algo que de verdad alcance para muchos, por eso me alejo, corro y determino mi día con el pensamiento real y liberador, tocando fondo de forma deliciosa.
Que bueno que no prometes y no haces tratos serios, por lo menos no con la gente ajena a tu hogar, porque no cumples, no estás, no te alcanza.
Veo las luces pequeñas que iluminan mi cuarto y tienen una forma chiquita pero determinante para darme la sensación de cerrar este escrito, que están cansadas de acompañarme con una mirada confusa perdida o hasta cansada de lo mismo y empiezan a chillar calor, cierro escrito.
Las sábanas blancas, el libro devorándome, yo ausente.Las páginas manchadas, la historia real, yo protagonista.
- La de los cabellos desordenados.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario