Cien días en los que dormí mucho.
Comí poco.
Abracé aún menos.
Escribí bastante.
Tome fotografías, pero nunca suficientes.
Sujeté menos mis pechos.
Luego de meses sin llorar, lo volví a hacer.
Cociné un par de veces.
No tomé desayuno por varios días.
Descubrí música nueva.
Escuché música todo el tiempo, al despertar, al dormir, al comer, al llorar, al llamar a alguien, al sentir miedo, al sentir calma. Escuché música mientras me duchaba, filmé y editaba vídeos y fotografías. Escuché música mientras debatía con un amigo, escuché música mientras lavaba ropa, mientras me vestía, repito, escuchaba música todo el tiempo.
No hablé con nadie por 24 horas.
Miré series pero no las vivía como solía hacerlo.
Comí pollo a la brasa hecho en casa.
Celebré dos cumpleaños.
Vivía de noche y moría de día.
Mando audios por IG a diario.
Utilicé mi celular tanto tiempo, presiento que ese fue el motivo de mis dolores de cabeza constante.
Mis pies estuvieron helados casi siempre.
Durante estos días, estornudé mucho, pero no pensaba en el Covid, si no en una posible alergia.
Me obsesioné con el punk ruso y el hip hop francés.
Hice videollamadas.
Hable hasta la madrugada con un desconocido.
Tuve clases a través de Zoom.
Estaba apunto de audicionar para una puesta en escena.
Filmé muchos videos, algunos me gustan, otros los detesto.
Utilicé labial solo 4 días.
Inicié a filmar videos hablando de cosas que me interesaban.
Subí historias en Instagram hablando de síndromes raros.
Recomendé una de mis series favoritas.
Me enojé con mi roomie.
Terminé y reinicié algunas cosas pendientes.
Me descargué apps de citas.
Probé nuevas apps para edición de fotos y videos.
Encontré un nuevo uso para mi agenda.
Escribo documentos diarios para una empresa, la cual no he visitado aún.
Durante esta cuarentena de 100 días he descubierto que los consejos que das no son escuchados.
Fui modelo por un día.
Dentro de los 100 días, me incomodaban detalles.
Tuve reuniones por Zoom desde la comodidad de mi cama.
Hice trámites con pijama desde la comodidad de mi cama.
Tuve una videollamada con una trabajadora de la Sunat en Pijama, lo más random de mi cuarentena.
No he pedido nada por delivery.
Me he enojado con mi mamá.
He colgado llamadas.
No he contestado llamadas y videollamadas.
Empecé a trabajar desde la comodidad de casa.
No he visto el atardecer desde hace mucho, febrero creo.
He revisado fechas de vuelos baratos a diferentes destinos.
No he dicho lo que siento muchas veces.
He mandando videos a punto de llorar, pero me controlaba o no los mandaba.
Descubrí que me palteo en transmisiones en vivo.
Descubrí que amo los libros en físico.
Pasé día del padre y de la madre lejos de los míos.
Converso con gente de otros países.
Practiqué mi inglés.
No volví a usar el estuche de mi laptop.
Realicé un test para saber mi nivel de "pureza", sí, una cojudez.
Terminé series y no sentí nada.
Aún no veo las películas de las que todos hablan.
Elegí el peor momento para mudarme, pero no lo sabía.
Planeo reencuentros en mi cabeza siempre que puedo.
Escribí cartas.
Filmé videos de cumpleaños.
Leí más sobre trastornos de personalidad.
El libro "Desarrollo del niño" se convirtió en mi biblia.
Recuerdo lo mejor de enero cada vez que me voy a dormir.
Mi rutina cambio por completo.
Me emocioné con cosas insignificantes.
Molesté a mis amigos y amigas para hacer tiktoks en grupo.
Los zancudos me comieron viva.
Bebí alcohol en una videollamada.
Brindé con champagne.
No respondí mensajes.
Revisaba mi correo electrónico a diario.
Mi estado de cuenta me preocupaba.
Mi estado de ánimo cambiante, que esperaban.
Vi muchos memes.
Leí muchos hilos en Twitter.
Olvidé como es cuando te sacan plan.
Pongo cara de culo cuando me dicen algo bonito pero tiene trasfondo machista, hdp.
Lloré de impotencia.
La última vez que salí de casa fue hace 1 mes, fui al supermercado a comprar cosas de aseo y una bolsa gigante de Doritos, uno de los mejores días de mi vida.
Cuando llovía no salía, me deprimía.
Me di cuenta que mucha gente comenzó a filmarse para sus historias de IG pero antes de cuarentena rajaban de la gente que lo hacía.
Vi a ZJZ bailando reguetón, tomando cerveza y siendo personas comunes y corrientes.
Asistí a misa de forma virtual.
Leí poemas a diario y encontré mi favorito.
Tuve actitud de persona fría y cuando me di cuenta me cuestioné tanto que no quise mencionarlo.
Le di muchas vueltas a letras de canciones, quise descubrir el detrás de todas las metáforas.
Participé en un concurso de fotografía.
Pinté mandalas.
Me aprendí mi canción favorita de Alemán.
Preparé pie de limón.
El té verde es mi compañero de desayuno y de cena.
Me insultaron por Ludo.
Me uní a grupos de fotografía, lectura y psicología.
No uso jeans ni zapatillas desde hace 100 días.
Seguramente aún mas cosas pasaron y están pasando, sin embargo, ese listado sería sin fin y los detalles no los vas a descubrir en un texto de este tamaño, para ello, necesitarías el libro completo.
Utilicé mi celular tanto tiempo, presiento que ese fue el motivo de mis dolores de cabeza constante.
Mis pies estuvieron helados casi siempre.
Durante estos días, estornudé mucho, pero no pensaba en el Covid, si no en una posible alergia.
Me obsesioné con el punk ruso y el hip hop francés.
Hice videollamadas.
Hable hasta la madrugada con un desconocido.
Tuve clases a través de Zoom.
Estaba apunto de audicionar para una puesta en escena.
Filmé muchos videos, algunos me gustan, otros los detesto.
Utilicé labial solo 4 días.
Inicié a filmar videos hablando de cosas que me interesaban.
Subí historias en Instagram hablando de síndromes raros.
Recomendé una de mis series favoritas.
Me enojé con mi roomie.
Terminé y reinicié algunas cosas pendientes.
Me descargué apps de citas.
Probé nuevas apps para edición de fotos y videos.
Encontré un nuevo uso para mi agenda.
Escribo documentos diarios para una empresa, la cual no he visitado aún.
Durante esta cuarentena de 100 días he descubierto que los consejos que das no son escuchados.
Fui modelo por un día.
Dentro de los 100 días, me incomodaban detalles.
Tuve reuniones por Zoom desde la comodidad de mi cama.
Hice trámites con pijama desde la comodidad de mi cama.
Tuve una videollamada con una trabajadora de la Sunat en Pijama, lo más random de mi cuarentena.
No he pedido nada por delivery.
Me he enojado con mi mamá.
He colgado llamadas.
No he contestado llamadas y videollamadas.
Empecé a trabajar desde la comodidad de casa.
No he visto el atardecer desde hace mucho, febrero creo.
He revisado fechas de vuelos baratos a diferentes destinos.
No he dicho lo que siento muchas veces.
He mandando videos a punto de llorar, pero me controlaba o no los mandaba.
Descubrí que me palteo en transmisiones en vivo.
Descubrí que amo los libros en físico.
Pasé día del padre y de la madre lejos de los míos.
Converso con gente de otros países.
Practiqué mi inglés.
No volví a usar el estuche de mi laptop.
Realicé un test para saber mi nivel de "pureza", sí, una cojudez.
Terminé series y no sentí nada.
Aún no veo las películas de las que todos hablan.
Elegí el peor momento para mudarme, pero no lo sabía.
Planeo reencuentros en mi cabeza siempre que puedo.
Escribí cartas.
Filmé videos de cumpleaños.
Leí más sobre trastornos de personalidad.
El libro "Desarrollo del niño" se convirtió en mi biblia.
Recuerdo lo mejor de enero cada vez que me voy a dormir.
Mi rutina cambio por completo.
Me emocioné con cosas insignificantes.
Molesté a mis amigos y amigas para hacer tiktoks en grupo.
Los zancudos me comieron viva.
Bebí alcohol en una videollamada.
Brindé con champagne.
No respondí mensajes.
Revisaba mi correo electrónico a diario.
Mi estado de cuenta me preocupaba.
Mi estado de ánimo cambiante, que esperaban.
Vi muchos memes.
Leí muchos hilos en Twitter.
Olvidé como es cuando te sacan plan.
Pongo cara de culo cuando me dicen algo bonito pero tiene trasfondo machista, hdp.
Lloré de impotencia.
La última vez que salí de casa fue hace 1 mes, fui al supermercado a comprar cosas de aseo y una bolsa gigante de Doritos, uno de los mejores días de mi vida.
Cuando llovía no salía, me deprimía.
Me di cuenta que mucha gente comenzó a filmarse para sus historias de IG pero antes de cuarentena rajaban de la gente que lo hacía.
Vi a ZJZ bailando reguetón, tomando cerveza y siendo personas comunes y corrientes.
Asistí a misa de forma virtual.
Leí poemas a diario y encontré mi favorito.
Tuve actitud de persona fría y cuando me di cuenta me cuestioné tanto que no quise mencionarlo.
Le di muchas vueltas a letras de canciones, quise descubrir el detrás de todas las metáforas.
Participé en un concurso de fotografía.
Pinté mandalas.
Me aprendí mi canción favorita de Alemán.
Preparé pie de limón.
El té verde es mi compañero de desayuno y de cena.
Me insultaron por Ludo.
Me uní a grupos de fotografía, lectura y psicología.
No uso jeans ni zapatillas desde hace 100 días.
Seguramente aún mas cosas pasaron y están pasando, sin embargo, ese listado sería sin fin y los detalles no los vas a descubrir en un texto de este tamaño, para ello, necesitarías el libro completo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario