domingo, 24 de octubre de 2021

Detesta abrazar

Destruiste la barrera nuevamente, me gustó que lo hicieras, pero solo me gustó en primera estancia, luego hubiera querido nunca estar ahí para no verlo ni menos ser parte, no hubiera respondido, no hubiera caído en los encantos que me dejabas ver cuando la barrera se interponía. Hubiera querido no estar, pero me hubieras fallado una vez más al no querer contar conmigo, tú entiendes eso a medias pero lo abrazo cuando no tengo otra salida, abrazo esa pizca o mitad de atención.
Recibía mensajes simultáneamente que me dio un ligero dolor de cabeza y una sonrisa tonta, la detesto. No me gusta ese pedacito de tiempo en el que algo provocas, pero esta bien, lo tolero porque termina en un par de días.

Tu mensaje decía cosas que si me gustó leer, pero era solo el acompañamiento de una invitación, de un favor, de un para algo, y demoré en darme cuenta, pero aquí estoy, escribiendo al respecto, tarde pero con la verdad entre mis dedos.

Conseguí entender que nuestro círculo no funciona como lo teníamos previsto, no es correcto, no está mal, no era lo que esperábamos, es todo, pero si que hay más, intentas rescatar y darle forma al torcido círculo un poco tarde, ya estaba creando una esquina a ese círculo, para empotrar una puerta y salir de ahí, era adecuado, era correcto, no lo sabremos, no me dejaste libre albedrío en ello, no me molesta ahora, en un par de semanas estoy segura que retomaré el tema y algo se quebrará, me estoy preparando.

Abrimos el cajón de cosas que no dijimos, asomé un poco de sentimiento, grave error, ya no lo haré, jamás me gustan tus repuestas a la presencia de un temor mío. Mientras me siento lista de decirlo, sigues siendo protagonista de una historia que nadie siquiera susurró que serías el protagonista, pero como humano hombre que eres, lo tomas, lo asumes y es tuyo, impactante pero tan cierto, lo detesto.

Nos vimos las caras sin saberlo, luego de una semana de conversar, lo virtual es lo de hoy, es lo que toca, lo abrazamos pero no recibimos nada de ese abrazo.

Me detuve en el preciso momento que la vida ocupada me quería, me detuve cuando fui lista y supe que pasaba, me detuve cuando demorabas, me detuve cuando pediste lo que necesitabas, me detuve antes de decir algo importante porque no lo abrazarías como yo, me detuve cuando lo previo que dijiste perdió valor, me detuve cuando me di cuenta que ibas a desaparecer nuevamente, me detuve a tiempo.

Abrazar es lo peor que te puede pasar, y lo he sugerido tanto tiempo que terminarás abrazando ese café, esa caminata y ese mensaje que no pasará, que no te llegará porque no quiero esperar mucho tiempo para que destruyas otra barrera, voy a pintar en esa pared, haré un mural y no estas invitado, cordialmente no estas invitado.











- La de los cabellos desordenados



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