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miércoles, 18 de julio de 2018

En carretera


No tenía planeado encontrar amistad en humanos sin rostro conocido, y menos aún, depositar confianza en una persona que veo por primera vez, las cosas son impredecibles y eso me hace tan consiente de todo, de hasta lo que ingiero, de lo que observo, de lo que produzco y de lo que no está a mi alcance. Soy un ser feliz de forma inconsciente, pero, esta vez al no serlo, me sentí tan estructurada para el bienestar personal, que lo daría todo para que así sea por el resto de mis días.

Detenerse a dormir es un privilegio, y más aún en momentos tensos y circunstanciales. A veces, es mejor no pegar el ojo a ningún lugar, no tener vista sería tan positivo como el que no come por días. No exagero, serías feliz, yo lo vi.

¿Cómo no voy a tener ganas de llorar si cuando me abrazó se quedó congelado?

Las vibras de una persona son transmitidas tan rápidamente que no surgen emociones tristes, al contrario, la adrenalina es fiel compañera de ellas, no es su árbitro, no podría serlo jamás, porque si así fuese, no tendría mucho sentido el peligro y el miedo existencial de todos los días. Yo vivo con ello a diario, no es malo según yo, según los libros que he leído tampoco es el peor mal, sin embargo, la cantidad de personas que me leen, tienen miedo a algo que aún no descubren, y eso si es peligroso.

La compañía en forma de carne y hueso es lo que muchos piden a gritos. Y gritar es consecuencia de un sentimiento de abrupto ser, es consecuencia de páginas de vida no digeridas en forma de aprendizaje. Para mi, gritar, es más que eso, es más determinante, ya no es tan solo alzar la voz, es conseguir placer en un autoconocimiento tan frágil que pocos conocen.  Mi compañera es una de esos pocos, es tan real su grito que su adrenalina se convierte en juez y separador de momentos, de energía y sobretodo de males en suma.

Que bonito regalo de cumpleaños 23. Aprender de la frontera real, lágrimas de dolor, personas con sonrisa diaria, seres observadores, tipos memoristas, mujeres sin flores, hombres sin poder y niños perdidos (sonó mi alarma para ingerir mi pastilla, ayer no lo hice, estoy en peligro nuevamente), niñas analizando.

"Desaparecer cuando cierro mis ojos, me reconforta"
"Construyo un hogar en tierra firme, pero, es campo minado"
"Tengo mis pies helados, él me abraza por la cintura" 
"Durante un día tan solo comí una manzana verde y 2 huevos revueltos"
"He acariciado mascotas, y esas mascotas tiene como dueño a la personas más grande y sensible que conozco"
"He revisado mi correo, porque era la única forma de saber que tengo identificación real"
"Las redes sociales son olvidadas cuando te acuestas y no sabes lo que te espera mañana"
"Inventas historias de miedo, pero, las reales son de terror"
"He escuchado correr el agua de la ducha por minutos, solo susurró "no te muevas"
"Hice preguntas innecesarias y descubrí todo lo necesario"
"Publicar"
"Guardar"
"Vista previa"
"Cerrar"
"Mi progenitora confía tanto en mí, que me da consejitos para sentirme triste, me hace saber que las emociones de todos los días no siempre son las mejores"
"Me dijo que un 18 nos volveremos a encontrar, no quiero que avance el tiempo"
"Mi casaca necesita ser planchada, yo necesito que me acomoden la vida"
"He escrito miles de notas en mi celular y temo que alguien lo lea"
"Tiene fecha, hora, emociones, sensaciones, sentimientos y etiquetas unipersonales" 
"Mi té verde no me calentó los pies"

Un hombre se sentó a mi lado y me preguntó cuánto tiempo falta para llegar, yo dije, 30 minutos, y cuando me tenía que ir me dijo "Adiós, un gusto". Él fue mi rescatador de carretera. Que este desorientado en el tiempo me hizo recordar que, es tan relativo los minutos y los días, que volvería a dormir sin preocupación, pero recuerden, quiero ser más consciente de lo que me está pasando.

Tengo la suerte de escribir en esta ciudad, y no en ella, donde el cielo es gris. Por eso me fui por la madrugada a la playa con rumbo hacia el sol, patéticamente no lo conseguí, su auto no llevaba nada, él su cruz, yo una agenda y nos fuimos de aquí.

Entre la diversidad, yo voy por la carretera en busca de calentura para mis pies. Se trataba de conseguir un pueblo en llamas, arena tibia y playa de cómplice, pero por supuesto, todos tenían un lugar, nosotros y la noche claro que no. 

El día comprendió que era hora de reencarnarse en él, y así, convertirnos en livianos, pero felizmente extraños. 

Es curioso, he contado mis horas sin forma, sin sentido, en desorden. Si supieran el orden, toman un ukelele y lo rompen conmigo, pero yo aplaudo junto a la rama, madera sea como sea, sin fin. (Vivo perdido en tu horizonte, por tu maldita maleta y no hay despedida).

Yo espero el sol, la persona me busca en la luna y yo tan solo canto "De tronco en tronco" y tiene una melodía tan bonita que decide acompañarme a esperar el sol, por minutos, muy pocos, pero lo hace.

Yo solo escribí " V Á M O N O S!

Solo mis pies en la arena por favor, para evitar tragedias.







- La de los cabellos sin medida desordenados.