Creo que no estamos en sintonía como hace un par de meses, como hace un año atrás, cuando creíamos que todo estaría bien. Ahora todo se controla pero no se vive y menos se disfruta, estamos siendo piezas en locación estratégica para no caer. Para que el jugador no pierda.
Desde hace un par de semanas estoy haciendo lo mismo con mis pensamientos, los divido, pero uno vence, creo historias, de las que quiero que me pasen, sin embargo, no estoy contenta, no termino feliz, y es que el sufrimiento o por lo menos la consecuencia del acto resulta ser triste, luego de todo lo acontecido anteriormente, es decir la historia de emociones que creé.
Cuenta hacia arriba y cuelgo menos cuadros.
La esencia no es tan crucial como parecía hace unas semanas atrás, creo que no tiene tanta fuerza como me lo he repetido, no es nada claro.
Mis brazos no se cansan, tan solo se marcan, confieso todo en la madrugada, consumo del mar y del sol cuando nadie me ve, sitúo mis manos en ese lugar, detesto el alboroto más que nunca, sospecho de todo y todos, me niego a salir, me conmueven las fechas especiales, cambio planes a los minutos, suelo tener encuentros íntimos por continuidad y calidez, mentira, no es como antes, es como si ya se acabara la determinación. Parece perdido.
Me devoro el cielo, hago una fiesta deprimente en mis cuatro paredes, comulgo recuerdos, transcribo metáforas, trazo en mi psique y ruego por una tabula cada noche.
Conspiro con pastillas y varios vasos vacíos, miro de reojo por encima de todo lo cercano, me deleito con todo lo negro de mi habitación, intento no destruir lo blanco y trato de no conjugar con lo transparente de mis días.
La piel suele ser carne de tres semanas.
El tiempo entre sábanas es irregular, puedo contribuir a construir o puedo detenerlo todo, caer en lágrimas, sonreír a medias, buscar, sostener y apretar las almohadas en su nombre, todo estaría igual para esa persona, pero el corte de esa historia sería delicioso.
Colocaría las cámaras debajo de la cama, susurraría la lámpara al inicio y al final, los espejos serían los afortunados y toda prenda o tela del lugar caería de inmediato. Terminando la redacción a tiempo y el film conspirando a más.
De forma curiosa no cerraría puertas, ventanas ni menos ojos, porque el interior de la creadora de viñetas está protegido y cerrado desde el momento que inicié a contarte esto a detalle.
Como una secuencia de nuestro último chat.
- R.V.