Hola
Solo te he tenido conmigo una noche, no sé que hiciste, no se cuál fue tu estrategia, no sé si fue una en sí, no sé si eras realmente tú en el auto, en el restaurante, en la playa, no sé si eras tú en el mirador. No hay que pensar, y menos en ti ahora, alerta: problemas, grandes, de esos que te hunden muy hondo, de esos que no quieres salir y si sales es porque tienes superpoderes.
Luna bonita de noche, de día iba a tener el gusto de conocerte, pero el cambio de plan salió favorable, hasta que te despojaste de todo, hasta que me quise ir, hasta que tu sentiste culpa. Un todo se destruyó, creo que nos estamos odiando, por una decisión que no quería asumir.
Escuchar tu voz temblorosa y luego segura, escuchar de tu madre, de tu padre, de tu hija, de la madre de tu hija, de tus estudios, de tu trabajo, de tu auto, de tu vida pasada, de tus vicios, de tu pasión, de tus objetivos, de tu querer, de tus inquietudes, de tus decisiones, de tus sentimientos, de tus gustos, de tus miedos, de esos que jamás tendrás el valor de gritarlos, conmigo los disfrazaste pero los desnudé, no temas, los guardaré en mi caja roja.
Eres diferente, eres esencia de fuerza y determinación, sin embargo, tienes más miedo de lo que en un ser humano cabe, pero solo tú entiendes de eso, porque estas creyendo en ti mismo a pesar de todo.
Eres una de las personas en las que poco confío, pero eres estado, quiero estar de copiloto y decir lo que pienso, quiero nada, solo quiero saber si estas bien. No puedo preguntar, no tendría respuesta. Haz acalorado ambientes en segundos, haz enfriado cuerpos, haz hecho enojar, haz hecho dramas post lío, haz hecho tanto para nada, tenlo presente, no comentes, no plasmes, porque ya no lo necesita nadie. Por lo menos se que ambos no necesitamos de eso, porque imagínate si pasaría, la felicidad nos abundaría y es algo que no queremos, ello duraría tan poco que volverías a desaparecer.
He escrito luego de meses para muchos, un par de semanas para algunos, un par de días para los míos, un par de horas para ti. Estamos a nada de cometer negligencias.
Te he leído sobre el valor de las personas, que fumaste esta vez, creo que fue un tuétano muy fuerte, porque tienes el arma y base de todo. Felicidades, muy bien campeón.
Un sombrero sin pliegues, unos lentes inservibles, una canción estúpida, unas manos temblorosas, un camino sin púas, no, con demasiadas, un semáforo ignorado, un abrazo olvidable, un amorío falso, una decisión de muchas consecuencias, un amor en los malos tiempos, una detención de terror, un instrumento que jamás toque, una vista oscura, un ciudadano sin identificación, una risa entre lágrimas, unas lágrimas entre las sábanas, montañas en tu pecho, respiración agitada, un par de medias debajo del asiento, un reto que caducó, una niña ausente, una mujer caminando sola, un hombre en forma de lloriqueos, un frío de los mil demonios, un silencio cómodo, un silencio necesario, una mente feminista, una mente cortante, una personalidad inofensiva, una ruleta mental, mejillas calientes, calles silenciosas, país cercano, pistas secas que formaban un camino corto, que deseaba tanto que jamás tenga fin.
Eres suma de tanta ausencia y tanto daño superficial. ¿Quién te hizo eso?
Aun pienso mucho en vociferar que pasa y que no, tal vez las etiquetas dormidas sean el pan de cada día y nadie esta preparado para semejante puesta en escena, nadie, y menos tú, pequeño niño de escarlata.
- La de los cabellos desordenados.