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miércoles, 30 de agosto de 2017

Nigromancia única

Se puso de píe, su cuerpo pero sobre todo su brazo izquierdo con aquella cicatriz sabía que era hora de partir, era hora de una nueva mudanza. Algo que no le gusta a él. Era muy feliz en su ubicación, la simplicidad era su mejor amiga. Corría como niño sin rumbo, aunque él juraba que tenía todo controlado y todos los caminos claros y precisos que le harían llegar a sus objetivos, pero mientras él me confiaba esas cosas únicas, yo me la pasaba cada noche deseando que esos caminos jamas sean perfectos, que pida ayuda y que mi mano jamás le falte, deseaba que su hogar sean personas más no cuerpos llenos de carne y hueso que no lo amaban, que no sabían si era un hombre o un ser más.

Cuando inició a empacar, a hacer maletas, a dejar llaves, a dejar papeles, moverse de lugar a otro dejando todo en su lugar, se daba cuenta que no se despedía de personas, tan solo dejaba objetos, comodidad y parte de su paraíso más no humanos, esos seres que son iguales a él, que raro, el panorama se transformó, quiso partir lo antes posible.

Y así fue, partió.

Fue rumbo a un pueblo que no tenía punto de comparación con la gigante ciudad en la que él decidió ser feliz. Pero este pueblo tenía una nigromancia única, una magia que el extrañaba, una magia que él conocía pero se resistía a sentir una vez más.
Esa nigromancia tenía muchos nombres, muchos abrazos y besos que entregar pero nunca antes lo quiso aceptar para mí, existía una resistencia tan brutal que yo tan solo deseaba que durmiera para que cuando no sepa lo que pase a su alrededor, por el sueño, yo pueda hablarle al oído y pueda susurrarle: - "Cuando te diste cuenta que dejabas comodidad y no almas de personas que te querían, rogué mucho al cielo para que te escaparas a aquel pueblo que hoy te ha entregado algo que nadie puede entregarte, magia hecha humanidad" - Y al despertar tus ojos reflejen calma y yo me conmueva, para terminar mi labor con un beso en tu suave frente.

Hoy está en una nueva ubicación y solo he besado una vez aquella frente.




- La de los cabellos desordenados