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domingo, 15 de abril de 2018

Sujeto de 12 días


Día 14. 
¿Por qué iniciar con día 1? 
Ya lo perdí, ya no hay horas, el registro de pulga tampoco lo halla. 

He sujetado mi cuerpo consideradas veces, tal vez sea innecesario mencionar cantidad, tal vez se abruman conmigo. No lo sujeté a nada, tan solo lo aplasté y no tuve resultados deseosos de compartir.

Tal vez no he querido sujetarlo, porque lo iba a arrimar. Tenía dudas del ayer, del sueño. Hubo un impacto demasiado descarrilado, me hundí. 

Mi cuerpo deseoso de calma, sostuvo cantidad alta de sábanas, se acostó sin contar, se deslizó con piel morena, con piel única, consigo misma. La madera mojada, las sábanas con aromas, la música apagada, las luces bajas, el piso contaminante, la ventana abierta, las cortinas entre abiertas, la calle ruidosa, la calle cómplice, la tv sin sentido, los labios secos, la puerta sin perspectiva, los zapatos desaparecidos, la ropa en vida, el celular vibrando, el pasadizo de terror, la distancia inexistente, 

He querido ubicarte en una zona de espacio amplio, pero has ido desapareciendo tan rápido, has encontrado una zona mas digna de ti, se estremece mi piel, mi psique no contaba con tanta incertidumbre, has colocado mucho en tantos espacios que es difícil sabotearte, es muy angustiante no saber el mañana de una persona sin procesos cognitivos acorde a lo esperado, es crocante pero no deseoso de mi. Es un libido contundente pero no apañador. Es un silencio en una tienda de los libros favoritos que conoces, que son míos pero que no compartes, no quiero un silencio más grande del que ya hemos construído, ya no lo quiero. Entre mis sabotaje planeado, te estoy agotando, te estoy perdiendo pero te estoy escribiendo más, día 14 para mí, día 12 para ti, con ese par de horas que siempre coinciden, te codifico cada día y no logro darle las palabras indicadas, porque si lograría eso, enredodesábanas no tendría un cuerpo tan deforme como el de estos dedos sin control. 

El sujeto en cuestión es extraño, no es de piel, no es de sentir, no es de configuraciones, es un ser amorfo, un ser diminuto, cuenta hacia atrás, eleva su ego por segundos y desaparece, cuestiona todo y a todos, relata historias sexuales creadas por su imaginación, el silencio lo delatan todo el tiempo, pero también gana, corre con un tobillo destruido, sitúa sus miedos en aires, no tiene personas que lo amen, el amor no es música, y la música no es nada, el sujeto atora su vida en una habitación de 4 paredes, contiene nada, magnifica su vida y enriquece su poder a la nada, sujeto tonto y estremecedor para las hormigas en aventura.

No tomé su mano porque ya era hora de marcharse, sujeto libre. Ya no sujeté mi cuerpo nunca más.





- La de los cabellos cortos desordenados .




miércoles, 30 de agosto de 2017

Nigromancia única

Se puso de píe, su cuerpo pero sobre todo su brazo izquierdo con aquella cicatriz sabía que era hora de partir, era hora de una nueva mudanza. Algo que no le gusta a él. Era muy feliz en su ubicación, la simplicidad era su mejor amiga. Corría como niño sin rumbo, aunque él juraba que tenía todo controlado y todos los caminos claros y precisos que le harían llegar a sus objetivos, pero mientras él me confiaba esas cosas únicas, yo me la pasaba cada noche deseando que esos caminos jamas sean perfectos, que pida ayuda y que mi mano jamás le falte, deseaba que su hogar sean personas más no cuerpos llenos de carne y hueso que no lo amaban, que no sabían si era un hombre o un ser más.

Cuando inició a empacar, a hacer maletas, a dejar llaves, a dejar papeles, moverse de lugar a otro dejando todo en su lugar, se daba cuenta que no se despedía de personas, tan solo dejaba objetos, comodidad y parte de su paraíso más no humanos, esos seres que son iguales a él, que raro, el panorama se transformó, quiso partir lo antes posible.

Y así fue, partió.

Fue rumbo a un pueblo que no tenía punto de comparación con la gigante ciudad en la que él decidió ser feliz. Pero este pueblo tenía una nigromancia única, una magia que el extrañaba, una magia que él conocía pero se resistía a sentir una vez más.
Esa nigromancia tenía muchos nombres, muchos abrazos y besos que entregar pero nunca antes lo quiso aceptar para mí, existía una resistencia tan brutal que yo tan solo deseaba que durmiera para que cuando no sepa lo que pase a su alrededor, por el sueño, yo pueda hablarle al oído y pueda susurrarle: - "Cuando te diste cuenta que dejabas comodidad y no almas de personas que te querían, rogué mucho al cielo para que te escaparas a aquel pueblo que hoy te ha entregado algo que nadie puede entregarte, magia hecha humanidad" - Y al despertar tus ojos reflejen calma y yo me conmueva, para terminar mi labor con un beso en tu suave frente.

Hoy está en una nueva ubicación y solo he besado una vez aquella frente.




- La de los cabellos desordenados