lunes, 11 de junio de 2018

Josefina el 11


Josefina le escribe todas las noches, él no lo sabe, es mejor así. Ella plasma algo muy parecido al amor, creo que es ilusión de la tóxica, pero, a ella le hace feliz. Josefina llora regularmente, come con lágrimas en los ojos, cocina con entusiasmo, duerme con mucho miedo, tiene pocas conversaciones en la vida real, se esconde entre las sábanas, entre abrazos de su madre y miradas de su padre. Josefina es feliz instantes muy pequeños, Josefina no me lo contó. 

Ella cree que su cuerpo tiene muchas responsabilidades, sin embargo, solo la veo pendiente de una tarea, sobrevivir, ingiere alimentos porque sabe que es el combustible que necesita, ella bebe agua, poca, pero bebe porque es el aceite para sus motores, ella duerme, mucho, porque sabe que las lágrimas se detendrán solo así. Josefina no se cuida, ella coge alguna chompa porque no tiene que más ponerse, ella quisiera jamás ducharse, pero ya se lo impusieron, no hay marcha atrás. Josefina no me conoce, creo que no se conoce ni ella misma, pero, ¿Quién sí?

Josefina no se ve al espejo, no les daré explicaciones, son tan intolerables que le temerán. Tiene 47 peluches que cuida como hijos, creo que un par se los regalé yo, indirectamente, yo quería que estuvieran en la basura pero a veces no hay marcha atrás. Manifestó alegría, eso me hizo feliz a mi.

Durante las noches ella se esconde bajo su cama, durante el día se esconde sobre su cama, durante las tardes, se llena de medicamentos, durante la madrugada grita desde su ventana, durante su vida no ha sido ella.

No corre, pero camina mucho. No habla en público, pero escribe para todo un público no merecedor. No viaja, pero se dirige siempre a lugares nuevos. Ella es extraña, ella no usa los ojos para intimidar, sus manos son su mejor arma. No obedece, grita por horas y se retuerce para poder encontrarse, y no usa la respiración como método, y menos aún para vivir. Josefina no sabe respirar, ella conmueve, por eso aún está entre nosotrxs. 

Josefina no está feliz en su ubicación actual, su lugar favorito está a unos kilómetros, por ahora inalcanzables, ella va siempre que puede. Cuando llega, ella está en vida y la respiración es una necesidad, es inconsciente, es lo normal, ella es una humana común.

No cree en los testimonios de la gente. Tiene amigos. No confía en ellos, habla con ellos cada vez que puede, los considera parte del proyecto de vida, conspiran sobre ella, entonces, considerarse hacia la sociedad un ser social, es plenamente estratégico, no quiere verse extraña, aunque cotidianamente la juzgan y tienen a diario "algo" que decir.
Yo le conté a Josefina mis dudas respecto a varias cosas. Ella solo giró la cabeza y dijo -"No viajes a ningún lugar por nadie, que los destinos que tomes, sean por el factor sorpresa, jamás por personas, ellas y ellos fallan".






- La de los cabellos cortos desordenados .

miércoles, 2 de mayo de 2018

Uno y ella


Estuve sentada, mi espalda dirigida a sus ojos, yo evitando observarla, ella pidiéndome permiso, ella no queriendo incomodar, yo con sensación extraña pero no incómoda, mi zona de confort esta siendo modificada con el paso del tiempo, la manejo como se me antoje, me retuerzo, me conmueve, y no se mueve más, es lo ideal, pero a veces le temo mucho.

Yo con mi laptop encendida, mis ojos dando vueltas, lapicero en mano, hojas por montón, tenía fichas pendientes que llenar, en eso estaba yo, ese era mi plan mañanero, y de repente rogaba que mi ojo cerca a la nuca me sirviera más que nunca, jamás fue así. La sensación del lugar y de los cuerpos eran la cósmica necesaria para pretender saber lo que pasaba. 

Ella con su cabellera oculta, con lentes y descalza, inicia un proceso nuevo para mí, rutinario para ella. Yo trataba de conjugar todo el cuadro, las personas, lo abstracto, los tangible, el aroma, la materia, la tecnología, las preguntas, las ideas, las creencias, mi ideología, mi ser y su momento. Era un espacio sin forma, tal vez angustiante para el de afuera, sin embargo, controlable por una fuerza sobrenatural, un ser de pensamiento y omisión.

Ella no sabe de mí, yo no se de ella, solo la amabilidad y aire cotidiano nos conoce, nosotras no, tal vez eso hace más difícil nuestra convivencia, ella desaparece, yo no la busco y eso se transforma en una calificación instantánea, creo que ella no sitúa sus ojos al "self", ella grande y fuerte, se transforma en diminuta y fiel, y el querer externo es muy diferente. Sube la mirada y agacha la cabeza, no tiene dirección pero si ideales, no tiene temores presenciales, confiar es una palabra fuerte y aterradora, yo le aterro, y yo no soy fuerte, yo no.

Ella no necesita campanas para dirigirse a un santuario, ella no necesita alcohol para hablarle, para pedirle, para entablarse, ella no. Ella se sitúa en sus piernas y brazos sobre el piso, y alaba, grita en su interior y besa mucho, agradece aún más y se castiga de forma incoherente.
La belleza en sus ojos cristalizados son su mejor "yo". Su relación más cercana la tiene con uno y uno tiene miles de relaciones, uno es fiel, uno está en libros, uno está en cuadros de texto, uno está en la mente de todos, uno no se ve, uno no respira, uno vive, uno no está.

Ella se conmueve con historias de uno, ella cree en uno por lo que escucha, por lo que lee, porque le atrae todos los días, desde que nació, ella ama a uno.

Aterrizó con dolores que crecían en intensidad y se desmoronaban en espíritu, le pidió perdón a uno y uno la abrazó.






- La de los cabellos cortos desordenados.

domingo, 15 de abril de 2018

Sujeto de 12 días


Día 14. 
¿Por qué iniciar con día 1? 
Ya lo perdí, ya no hay horas, el registro de pulga tampoco lo halla. 

He sujetado mi cuerpo consideradas veces, tal vez sea innecesario mencionar cantidad, tal vez se abruman conmigo. No lo sujeté a nada, tan solo lo aplasté y no tuve resultados deseosos de compartir.

Tal vez no he querido sujetarlo, porque lo iba a arrimar. Tenía dudas del ayer, del sueño. Hubo un impacto demasiado descarrilado, me hundí. 

Mi cuerpo deseoso de calma, sostuvo cantidad alta de sábanas, se acostó sin contar, se deslizó con piel morena, con piel única, consigo misma. La madera mojada, las sábanas con aromas, la música apagada, las luces bajas, el piso contaminante, la ventana abierta, las cortinas entre abiertas, la calle ruidosa, la calle cómplice, la tv sin sentido, los labios secos, la puerta sin perspectiva, los zapatos desaparecidos, la ropa en vida, el celular vibrando, el pasadizo de terror, la distancia inexistente, 

He querido ubicarte en una zona de espacio amplio, pero has ido desapareciendo tan rápido, has encontrado una zona mas digna de ti, se estremece mi piel, mi psique no contaba con tanta incertidumbre, has colocado mucho en tantos espacios que es difícil sabotearte, es muy angustiante no saber el mañana de una persona sin procesos cognitivos acorde a lo esperado, es crocante pero no deseoso de mi. Es un libido contundente pero no apañador. Es un silencio en una tienda de los libros favoritos que conoces, que son míos pero que no compartes, no quiero un silencio más grande del que ya hemos construído, ya no lo quiero. Entre mis sabotaje planeado, te estoy agotando, te estoy perdiendo pero te estoy escribiendo más, día 14 para mí, día 12 para ti, con ese par de horas que siempre coinciden, te codifico cada día y no logro darle las palabras indicadas, porque si lograría eso, enredodesábanas no tendría un cuerpo tan deforme como el de estos dedos sin control. 

El sujeto en cuestión es extraño, no es de piel, no es de sentir, no es de configuraciones, es un ser amorfo, un ser diminuto, cuenta hacia atrás, eleva su ego por segundos y desaparece, cuestiona todo y a todos, relata historias sexuales creadas por su imaginación, el silencio lo delatan todo el tiempo, pero también gana, corre con un tobillo destruido, sitúa sus miedos en aires, no tiene personas que lo amen, el amor no es música, y la música no es nada, el sujeto atora su vida en una habitación de 4 paredes, contiene nada, magnifica su vida y enriquece su poder a la nada, sujeto tonto y estremecedor para las hormigas en aventura.

No tomé su mano porque ya era hora de marcharse, sujeto libre. Ya no sujeté mi cuerpo nunca más.





- La de los cabellos cortos desordenados .




miércoles, 14 de marzo de 2018

Inicié y terminé


Me detuve. Tenía que cenar. Así fue, preparé la cena de noche, del día miércoles. No hablaba con nadie. Mi actitud era neutra, eso es bueno, sin embargo, deseos de una conversación intensa no eran lo que estaba deseando con ansias. Me dirigí a la cocina, pensé algunos segundos, inicié, terminé, comí y nada más pasó. Bueno, eso es lo que yo creía. No estuve con mi celular en mano porque ese hubiera sido uno de mis momentos más innecesarios. Estoy intentando alejarme de la tecnología en las horas de comida y en el trabajo. En realidad voy bien, pero podría hacerlo mejor.

Observé detrás del cuadro de aquella vitrina. No me sentía tan yo, imaginé que existía algo más, ese algo más, lo inventaré yo, porque solo habían mas cuadros, más fotografías. 

Semana intensa proyectada en un cuadro. Hablé dirigiendo mis emociones a una dirección de tan solo satisfacción. Necesito aquel libro que puede explicarlo mejor que yo. Pero aún no está en mis manos. 

Sacudes tu cabeza. Reestructuras tu pensamiento básico. Realizas los ajustes necesarios. Corres mucho en un solo lugar, acostada con tu mirada horizontal. No tiene sentido nada de lo pensando y de repente caes rendida en un sueño incapaz de presenciar.

Fue un cúmulo de cosas.
Conversaciones con mucho temor.





- La de los cabellos cortos desordenados.

domingo, 4 de febrero de 2018

Fábula: "Camino Ignaciano"


Estiro los brazos, elijo la playlist perfecta e inicio.

Tuve rumbo a Jaén Cajamarca junto a todo un equipo. Una experiencia desde otra perspectiva.
Yo había vivido el "Camino Ignaciano" como participante, como niña que se deja sorprender con cada detalle, eso fue en el año 2015, cuando mi cerebro tenía una configuración diferente. Hoy 2018, se enfocó en girar con mecanismos indefensos pero determinantes, que lograron hacerme vivir cada detalle desde la contra parte de la fábula.

Mi vuelo salía el 1 de enero, con ojeras, con sueño, con entusiasmo y energía entre escombros, estaba lista para partir, salimos de casa, llegamos al aeropuerto, recibí amor de mi mamá, seguí el protocolo de toda la vida antes de subir el avión, y ahí me veían, sentada al lado de la ventana deseando dormir por horas, pero me dediqué a filmar, fotografiar y enloquecer sola con mi caída de párpados.

Lima me recibía, caminé, me dirigí al taxi, saludé, sonreí y el nuevo rumbo se trazaba. Llegué a mi destino, fui recibida entre abrazos, besos en la mejilla y sonrisas. Empecé a comer a beber, dejé mis cosas en la habitación, me quedé dormida, me levantaron para ir a comer y al retornar sentí que la mejor noche fue aquella, necesita dormir esas maravillosas 8 horas que ya están impuestas.

Martes 2 de enero. El equipo se encontraba en proceso de reencuentro, llegaron algunos, los salude, los abracé, comimos algo y el taxi corría por nosotros. Llegamos. Más gente del equipo llegaba, estaba tomando forma de gigante empedernido. Vuelo retrasado. Jaén aún no nos quería en su tierra. Pasamos 1 hora en el avión sin movernos, 40 min en el aire y nuestro destino ya estaba incorporado.
Fotos, rostros enamorados del lugar, sensación de calor todo el tiempo, nubes formando una pasarela única, cielo azul con un valor inexistente, árboles que te dirigen al cielo, y un aroma de bienvenida inexplicable.

Bus cerca nuestro. Vámonos. La ciudad ya nos quería paseando, descansando, conversando, comiendo, disfrutando, organizando, riendo, etc.

Aquel día las noticias eran malas. La televisión se encargó de ello. Personas sin vida, preocupaciones a flor de piel, sentimientos estrujados.
Llegó el primer participante, saludos, abrazos, sonrisas y energía a mil.

Nos dirigimos a nuestro hogar por un par de semanas, un lugar el cual, la felicidad, tiene estructura real, te sentías en un palacio con mucho espacio.

Posicionamos material, maletas, mochilas, cuerpos, energía, etc. Teníamos tareas pendientes. Reunión, conversaciones serias entre risas, era un plus. Hablábamos de la bienvenida a los participantes, de lo que les esperaba, de las indicaciones, de las normas, de los ambientes, los grupos, las comidas, el día a día. Recuerden: "Sería nuestro hogar".

La noche nos acogía, la naturaleza también. No podíamos dormir, tenían que jugar, jugamos. 

Miércoles 3 de enero. Como gotas iban llegando, cada uno de nosotros (equipo), comunicándose con sus entrevistados, los míos, Pablo V, Alejandro y Nicole. Ellos sanos y salvos ya se encontraban en Jaén, luego en el Huito y un poquito de estrés se alejaba. Luego al ver a mis compañeros de Tacna, Valeria y Brayhan, sanos y salvos, sonrisa plasmada y energía a mil, regresaba a la tierra en modo paz. Y al ver a todos reunidos, era ya todo.

Algunos llegaron a comer, otros a descansar, otros a conocer el lugar, a conversar, y así miles de cosas, que te imaginas al llegar a un nuevo lugar.

Mi alegría crecía al reencontrarme con gente linda que ya conocía, que ya había compartido anteriormente. Dennise, Pablo T y Miguel. 

Nos dirigimos al salón central, les entregamos el material a cada participante, entre sonrisas, y conversaciones. Se unía norte, centro y sur del Perú, pero no era todo. Un energético Bolivia y un unido Ecuador completaba el panorama perfecto.

Los días de comunidad y convivencia formalmente iniciaban. Ellos y ellas en una parte del Huito que les obsequiaba una vista increíble. Yo, una vista preliminar de insectos que intentaban apoderarse de mi alma. Siendo yo la exagerada por mil. Felizmente siempre había compañeros dispuestos a dejar mi alma tranquila cuando alejaban a aquellos bichos. Ya mucho espacio en el palacio señores.

Pasaban los días, las tardes, las noches, compartía poco a poco con las delegaciones, todos con una vibra tan bonita, me sentía como en casa, cada persona tenía la lengua desatada, compartían, conversaban, comían, reían, escuchaban y vivían en comunidad. 

Días de autoconocimiento. Actividades desde varias perspectivas, en fin, arte. Dibujar, pintar, escribir, descubrir, experimentar, observar, recordar, configurar.
(Andrew Bird - Valleys of the young) 

Cada noche el equipo se reunía, no es un secreto. Ideas, pensamientos, vocabulario sobre la mesa. Momento clave. 

Cambios de lugar, re-ubicación, humanos a sus posiciones, así como "Conejos a sus conejeras". Paseos en la carretera, el compartir jamás tenían fin.

Más etapas, más momentos, más silencios, más aprendizaje, más descubrir.

No quiero desarrollar etapas o momentos, puedo arruinarte un pedacito de vida si decides partir a esta experiencia. No lo quiero arruinar.

¿Cómo desarrollé la fotografía en este pedacito de vida?

Wow. He escrito muchas hojas de esto, cuando estaba en Jaén escribí y capturé momentos, descubría que era mi mejor forma de decir lo que me pasaba a mí y a todos ahí. 


Quiero mencionarte, pero no eres tu, son todos.
Se siente reconfortante haber sentido más de 40 abrazos de forma tan distinta, cada uno transmitiendo tanto que lo reconstruyo con tan solo recordar.

Aprendí de todos, de cada uno de ustedes, del equipo, de los participantes, de sus ocurrencias, de sus risas, de sus sonrisas, de sus análisis, de su toma de decisiones, de sus errores, de sus pasos, de sus valores marcados y sobre todo, de su fe. De aquel amor incondicional en cada cosa que realizaron, el escuchar a un niño, el jugar con él y ella, con el compartir junto a la comunidad, junto a todos, junto a ustedes mismo. Es tanto.

Es increíble como puedes re-descubrir algo con tan solo el compartir sin necesidad de pedir. Me han dando tantas lecciones, todos.

Porque Dios en su palacio siempre tiene espacio. 
#CaminoIgnaciano2018

El huito








- La de los cabellos cortos desordenados.