viernes, 10 de julio de 2020

Un cumplido más.


Son las 20:15 del 9 de julio del 2020 y estoy escuchando la misma canción en diferentes momentos de mi día. 

Hace unos años me rondaba un pensamiento muy negativo, lo que había logrado y lo que no durante mi corta vida en la tierra, y me abrumada tanto, es como si el cartero con malas noticias llegara, porque aunque para mis padres y amigos he crecido y he conseguido cosas reconfortantes, para mi jamas será suficiente y por ello no merezco ningún reconocimiento, ni siquiera un elogio a mi persona, y es porque vuelvo al baúl de la comparación e incertidumbre, ese baúl que me recorre cada centímetro de mi piel, lo detesto pero vive conmigo, le pido que se mude, pero no me escucha, le pido que aunque sea me muestre su verdadero propósito en mi vida, porque me ha acompañado por tanto tiempo, y es claro que es tan negativo y este lo sabe, que de aparta por un tiempo determinado, siendo cobarde, injusto y enjuiciable.

Con todo el recorrido, corto, pero cargado, puedo decir que combatí miedos, acepte errores, di el primer paso, no le temí al éxito, no fruncí el ceño mientras recordaba mi toma de decisiones, al contrario, lo abracé y me dije "Suficiente".

Mi progenitora me piensa y llora, mi mejor amiga me recuerda y sonríe, mi ex enamorado me imagina y se lamenta, mi jefe me pone a prueba y no se sorprende, asienta con la cabeza y su rostro denota satisfacción.

Cómo no pude leer emociones hace tanto tiempo, lo hice luego de salir de una zona de confort que no agradezco pero respeto, no elegía el momento, pero sí mi reacción a cada nueva presentación y se que aunque me sentía diferente, fui una de las mejores.

Determino que mis años estudiando matemática ha sido el tiempo más perdido de todos, rectifico que mis años estudiando física fue un golpe de realidad innecesaria, pero alabo a mis años estudiando cerámica, comunicación integral, amo con locura mis años estudiando fuera de clase los problemas de adolescentes y jóvenes de diferentes ciudades y realidades de mi país, esa fue la cosa más emocionante y determinante de mi vida, idolatro al cosmo que me dejó servir a los demás, que me dio en bandeja de plata la oportunidad de viajar y sentarme a redactar normas para que mi realidad sea diferente, porque yo siempre quise más, ese cosmo a debido ser el más brillante de todos, porque dejó que me enamorara de la sociedad retorcida, y fue ese cosmo el cual conspiro que a mis 25 años, me sienta la más satisfecha con cada paso, pasos en los cuales resbalé, me detuve, temí, me equivoqué, pasos en los que me conseguí construirme en una mujer que toma su teclado, toma su cámara, toma su lenguaje y rompe su propia estructura y no saben que tranquila me hace sentir eso.













- Niña roja








martes, 23 de junio de 2020

Día 100.


Cien días en los que dormí mucho.
Comí poco.
Abracé aún menos.
Escribí bastante.
Tome fotografías, pero nunca suficientes.
Sujeté menos mis pechos.
Luego de meses sin llorar, lo volví a hacer.
Cociné un par de veces.
No tomé desayuno por varios días.
Descubrí música nueva.
Escuché música todo el tiempo, al despertar, al dormir, al comer, al llorar, al llamar a alguien, al sentir miedo, al sentir calma. Escuché música mientras me duchaba, filmé y editaba vídeos y fotografías. Escuché música mientras debatía con un amigo, escuché música mientras lavaba ropa, mientras me vestía, repito, escuchaba música todo el tiempo.
No hablé con nadie por 24 horas.
Miré series pero no las vivía como solía hacerlo.
Comí pollo a la brasa hecho en casa.
Celebré dos cumpleaños.
Vivía de noche y moría de día.
Mando audios por IG a diario.
Utilicé mi celular tanto tiempo, presiento que ese fue el motivo de mis dolores de cabeza constante.
Mis pies estuvieron helados casi siempre.
Durante estos días, estornudé mucho, pero no pensaba en el Covid, si no en una posible alergia.
Me obsesioné con el punk ruso y el hip hop francés.
Hice videollamadas.
Hable hasta la madrugada con un desconocido.
Tuve clases a través de Zoom.
Estaba apunto de audicionar para una puesta en escena.
Filmé muchos videos, algunos me gustan, otros los detesto.
Utilicé labial solo 4 días.
Inicié a filmar videos hablando de cosas que me interesaban.
Subí historias en Instagram hablando de síndromes raros.
Recomendé una de mis series favoritas.
Me enojé con mi roomie.
Terminé y reinicié algunas cosas pendientes.
Me descargué apps de citas.
Probé nuevas apps para edición de fotos y videos.
Encontré un nuevo uso para mi agenda.
Escribo documentos diarios para una empresa, la cual no he visitado aún.
Durante esta cuarentena de 100 días he descubierto que los consejos que das no son escuchados.
Fui modelo por un día.
Dentro de los 100 días, me incomodaban detalles.
Tuve reuniones por Zoom desde la comodidad de mi cama.
Hice trámites con pijama desde la comodidad de mi cama.
Tuve una videollamada con una trabajadora de la Sunat en Pijama, lo más random de mi cuarentena.
No he pedido nada por delivery.
Me he enojado con mi mamá.
He colgado llamadas.
No he contestado llamadas y videollamadas.
Empecé a trabajar desde la comodidad de casa.
No he visto el atardecer desde hace mucho, febrero creo.
He revisado fechas de vuelos baratos a diferentes destinos.
No he dicho lo que siento muchas veces.
He mandando videos a punto de llorar, pero me controlaba o no los mandaba.
Descubrí que me palteo en transmisiones en vivo.
Descubrí que amo los libros en físico.
Pasé día del padre y de la madre lejos de los míos.
Converso con gente de otros países.
Practiqué mi inglés.
No volví a usar el estuche de mi laptop.
Realicé un test para saber mi nivel de "pureza", sí, una cojudez.
Terminé series y no sentí nada.
Aún no veo las películas de las que todos hablan.
Elegí el peor momento para mudarme, pero no lo sabía.
Planeo reencuentros en mi cabeza siempre que puedo.
Escribí cartas.
Filmé videos de cumpleaños.
Leí más sobre trastornos de personalidad.
El libro "Desarrollo del niño" se convirtió en mi biblia.
Recuerdo lo mejor de enero cada vez que me voy a dormir.
Mi rutina cambio por completo.
Me emocioné con cosas insignificantes.
Molesté a mis amigos y amigas para hacer tiktoks en grupo.
Los zancudos me comieron viva.
Bebí alcohol en una videollamada.
Brindé con champagne.
No respondí mensajes.
Revisaba mi correo electrónico a diario.
Mi estado de cuenta me preocupaba.
Mi estado de ánimo cambiante, que esperaban.
Vi muchos memes.
Leí muchos hilos en Twitter.
Olvidé como es cuando te sacan plan.
Pongo cara de culo cuando me dicen algo bonito pero tiene trasfondo machista, hdp.
Lloré de impotencia.
La última vez que salí de casa fue hace 1 mes, fui al supermercado a comprar cosas de aseo y una bolsa gigante de Doritos, uno de los mejores días de mi vida.
Cuando llovía no salía, me deprimía.
Me di cuenta que mucha gente comenzó a filmarse para sus historias de IG pero antes de cuarentena rajaban de la gente que lo hacía.
Vi a ZJZ bailando reguetón, tomando cerveza y siendo personas comunes y corrientes.
Asistí a misa de forma virtual.
Leí poemas a diario y encontré mi favorito.
Tuve actitud de persona fría y cuando me di cuenta me cuestioné tanto que no quise mencionarlo.
Le di muchas vueltas a letras de canciones,  quise descubrir el detrás de todas las metáforas.
Participé en un concurso de fotografía.
Pinté mandalas.
Me aprendí mi canción favorita de Alemán.
Preparé pie de limón.
El té verde es mi compañero de desayuno y de cena.
Me insultaron por Ludo.
Me uní a grupos de fotografía, lectura y psicología.
No uso jeans ni zapatillas desde hace 100 días.

Seguramente aún mas cosas pasaron y están pasando, sin embargo, ese listado sería sin fin y los detalles no los vas a descubrir en un texto de este tamaño, para ello, necesitarías el libro completo.


Enredo




- Desde la comodidad de mis sábanas.


lunes, 11 de mayo de 2020

Chispa de algo epatante

Colocabas tus manos frías en mi pequeño cuerpo, sonreías poco, pero me besabas mucho, eras la briza del mar más bonita de todas. Recuerdo que no querías exponerme a peligros, pero yo terminaba siendo uno, que bien se sentía. Sospecho que estuviste siempre atenta a mi capacidad innata de sostener libros y revistas, aunque con el paso del tiempo las fui dejando, no sé si fue suficiente para impactar, pero tengo historias que lo avalan, que retorcidas éramos.

Hubo una época en la que el amor se detuvo y lo dejé atrás, aunque yo lo haya abandonado, él jamás lo hizo, porque en mis lágrimas estaban las ganas de que todos mis actos se convirtieran en sensatos, ya no quería romper fotografías, ya no quería escribir cartas de odio. Oye yo llamaba odio a las cosas que no me dejabas hacer, puberta situacional alerta, lo lamento. Ya no quería desear muertes, la pubertad y adolescencia sacaron un lado artístico bastante insólito, pero creyente, me hicieron creer que si todo estaba mal, tenía que resolverlo y sentir que la intensidad bajaba y parte de mi acción peligrosa se detuviera, creíste en mis etapas desesperadamente, jamás juzgaste en mi delante, y por eso te hace el ser más real de mi vida.

Tienes los ojos más hermosos ante toda óptica, tienes paciencia en más partes de tu cuerpo que en tus acciones, no me preguntes si es bueno o malo. Cuentas con una alfombra de girasoles diarias, pero no quieres aceptarlo, eres motor y motivo, eres piano con notas lentas y suaves, eres instrumento de arte, eres cosquilla de amor, eres chispa de algo epatante. Eres chocolate y manjar del bueno, eres el poema más bonito de todos, y nadie lo expone porque dejarían de buscarte y queremos que continúen en la misión. Eres suma de tantos componentes, de varias galaxias, por eso estoy segura que no soy de aquí, y espero romper el hechizo para descubrir mi verdadera onda magnética y mi lugar real, porque algo muy dentro de ti aún tiene miedo de revelar, respeto pero no comparto, es inexplicable la razón, todo a su tiempo.

La moda tuya era llevarme a todo lado, era el llavero más bonito que tenías, presumías y yo me llevaba los mejores elogios de todos, era el accesorio más bonito con el que contabas, tu collar de perlas jamás fue suficiente, y tus lentes con cadena y chispa de elegancia no tenían el vaivén de atracción que necesitabas, tú y yo eramos el complemento perfecto. 

Espera, ¿Complemento es lo correcto? Tal vez no, no somos pares, somos estructuras completas, con necesidad de la otra, eres una vez más la melodía en el piano que Rebeca no pudo escuchar, lamentable, no estamos a tiempo, y no me siento mal por eso, tú tampoco lo hagas, yo sigo molesta con ella, la abuela no fue fenomenal, tengo cartas dirigidas hacia ella, en las cuales le reprocho cosas, mi pubertad siendo encendida luego de varios años, así es, nuevamente, pero no estás involucrada, eres más que su partida, eres fiel testimonio de creación arcano, solo mírame.


Curiosamente eres más, empero, lo discutiremos en otra carta.
    ¿Dónde estas?










- Enredada y encerrada.

martes, 17 de marzo de 2020

¿Neptuno tiene algo que ver?


Hay algo que no te dirán mientras estés en cuarentena. Darás miles de vueltas en casa, tendrás ganas de hacer cosas imposibles y no las harás, te morderás los labios, comerás más de lo que estabas acostumbrado, piensas en tu vida a detalle, como si estuvieras en prisión por 30 años, tus pedazos de tiempo son eternos, tu trabajo es lo menos importante, tu autoestima entra en crisis o mejora abiertamente, llorar, ríes, te lamentas, escribes mucho, lees poco, escuchas hasta de por gusto, no tienes límites, conoces más a tus acompañantes, juegas tanto que se convierte en tu tarea principal, murmullas, sonríes, te encorvas, cargas tu celular más de lo esperado, amas tanto a tu cama que le das su espacio y te alejas de ella, piensas en hacer ejercicio, la ducha es tu mejor escenario, la ropa no se acumula como antes, tus cantantes favoritos te llenan tu alma de forma etérea, inicias un estado de limerencia, eres feliz más de 12 horas, practicas para las siguiente foto que, seguro será tomada de la nada, y tienes que estar preparada. 

Los días van pasando y tenemos más preocupaciones pero menos deseos de atenderlos, es cuestión de adaptabilidad que no nos creemos capaces muchas de las veces, es una cuestión de temor y golpes diarios de realidad, pero no cuesta aceptarlos, cuesta sacudir la cabeza para iniciar con las ideas de solución, pasa contigo, pasa con los demás, no contengas por mucho tiempo, el temor también agota.

El tiempo sigue pasando y no impide la creación de masas, aquí estoy yo, con la mente de unos cincuenta habitantes de Neptuno dentro mío, deshaciéndonos juntos de la mala hierba, se trata de un conjunto de designios que el mundo se irá comiendo poco a poco, y que delicioso será ver el mundo arder.

Neptuno tiene todo que ver en esto.

Se cierra el día dos de cuarentena con sábanas revueltas, almohadas a los extremos, toallas húmedas, cables a mi alrededor, y luces tenues deslumbrando mejor que nunca. 






Leer esto te hace seguidor del COVID-19









- La misma de siempre.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Gremio social y quejoso.


Me trasladaba muy cómodamente a una nueva locación, iniciaba un nuevo aprendizaje, uno de aquellos que te llenan rápido el saber pero por lo mismo quieres más de eso, materia obsesiva pero deliciosa.

Hace un par de años la locación era muy parecida, era arte en bruto, en el cual amaba trabajar, en el cual amaba simplemente estar, pero mientras los días, meses y años te van pesando, tienes otra visión e interés, el dengue de la investigación me invadía y me atacaba, infectaba mi ser. 

Es una investigación que no tiene anotaciones, largas, tampoco horas de entrevistas pesadas, es un descubrir simultáneo y no esperado, me llenan de historias reales y sentidas que cuesta detenerse a tomar nota, pero antes de dormir los dedos no paraban de detallar. Es inevitable no hacer precisiones personales también, como si aquella historia y la mía o la de alguien cercana se entrelazaran, un plan perfecto se iba formando.

Este hombre hablaba de su vida diaria, de su rutina, mientras un agradecimiento se asomaba, una admiración a su esposa, a una mujer, no suya, (no sean patéticos). Me cuesta quitar el vocablo "compañera" para mi lo es, pero tras una leída desapacible, concluí que no es correcto, aunque aun me cueste o tenga mis dudas rondando. El tema del compañerismo de pareja es un acto de necesitar y trabajo en conjunto, y ambos seres deben ser individuales, sin embargo, también creía que se buscaba el unir para un trabajo de pareja, siendo bueno y sano, pero en realidad va más allá, exploté.

Este hombre detallaba el trabajo de su esposa, las tareas a diario que le competen, y las que no también, pero decidida a hacerlas porque las cree necesarias para su bienestar y el de tu núcleo familiar, otro término que siendo digerido sin problema, no tendría que ser el fin de todo trabajo arduo. Creo que mi situación actual me tiene confundida, es retorcido decir no creer lo que sucede en pareja, convivencia, enamoramiento, etc, cuando una aquí esta en conflicto interno a diario por eso, eso es en otra entrada, hay mucho que escribir.

La mujer realiza tareas de hogar, trabaja en el campo, hasta el momento no hay una recompensa monetaria como se espera pero ella lo cree bien, porque es un trabajo junto a su esposo, es confuso, estoy dando vueltas con mi mirada, creyendo que estoy chillando con la mente. Es posible su pensamiento y afirmación, ella lo considera así.

La responsabilidad de crianza no es conjunta, es un 80% de la madre, esposa, mujer, como gran parte de mi babélico país. No me sorprende pero aún suspiro con desesperanza, y si alguien lo nota no pasa nada.

La alimentación es curiosamente conjunta, él jamás lo dijo, pero la considero como tal, el esposo, va al campo a ver que alimentos son aptos para cocinar en el día, los cosecha, los retira, en el caso de algún animal lo mata y listo, alimentos a cocina para iniciar el siguiente proceso.

La conversación no estaba yendo como hilo hacia un punto, estaba tomando forma circular, porque el agradecimiento era continuo, aunque jamás lo detenía o hacia algún ademan referido, yo observaba y cumplía otro circuito neuronal, sabor nuevo al ser altamente consciente.

El hombre y yo teníamos que cerrar el círculo, pero me consideró alguien más que una joven cagada de la cadera que necesitaba ayuda, me consideró alguien con quien conversar de eso, del alcohol, de la vida ahí, de los caminos, de su vida y de su bondad con todos y todas, el agradecimiento era infinito, y el feminismo a considerar no lo captaba pero lo sabía, el valor considerable que le tenía. Porque cosas las cuales no menciono aquí, tenía tanto que deshilachar, menudo trabajo que me espera, por consiguiente, el hecho ahora es, que hace al respecto, que cambio es el que rompe la cadena.

 Por mucho tiempo he ingresado a debate con ponentes, porque me presentan cosas informativas y agradezco eso, sin embargo, luego que viene, me enojaba porque les decía entonces, que herramientas han venido a mostrarme para yo partir de ahí, en serio compare o comare, aportarme, porque una de dos, no quieres compartir o no lo sabes, y tienes grandes capacidades para dar más. Me exiges y me exigen todo el tiempo, estoy segura que a ti también, entonces aporta manito.

Y lo anterior también va para nosotros los que queremos llegar a a una persona o aún más o masas. He leído y escuchado de responsabilidad audiovisual social, y aunque lo considero importante, tampoco vengo a educarte, vengo a presentarte opciones diferentes o entrenamiento lector, o un poco de lo que no esperabas, así de simple, va más allá, y mis opciones de cambio por ejemplo , es la lectura, libros, textos de autoconocimiento, porque todo parte de tus habilidades y aptitudes frente a lo que se te presente, pero conócete mi amor, conócete individuo, descúbrete y te enamorarás tanto más de ti que nadie más.

Respecto a otros temas sociales, las herramientas van de acuerdo en donde te encuentres, la población, la pizca de malestar y problema social que abunde, es un trabajo individualizado, mis ponentes tenían ello y ahí los ven, diciéndome más de lo mismo.

Entrelacé contenido social y quejoso, como parte de mi día a día en dos gremios diferentes.



- Caraenredada en nueva locación.