lunes, 8 de julio de 2019

FASERES


Tenías la sonrisa más estupefacta, eras alguien en quien creer, no podía ser un hábito.
Tenías la mirada más tierna para mi gusto, eras alguien a quien no puedo tener cerca mucho tiempo.
Tenías la altura promedio para nuestro país, eras alguien que ocupaba personas y no espacios.
Tenías fuego en los ojos y jamás se apagó, eras alguien que ya no confiaba en el beso en la frente.
Tenías el entusiasmo por las nubes a diario, eras alguien que vivía una cruda realidad.
Tenías dientes sanos y blancos, eras alguien tímido y de sonrisa pícara.
Tenías ganas siempre de saltar y conocer, eras alguien que no podía estar quieto por nadie.
Tenías un auto que era tu mano derecha, eras alguien que jamás iba solo en él.
Tenías la edad para hacer lo que quieras, eras alguien que no tomaba decisiones por su propio criterio.
Tenías la costumbre de saludar, eras alguien que no sabía de despedidas porque solo huías.
Tenías unas gafas vintage, eras apasionado de no cuidar nada ni nadie, eras libre.
Tenías una forma peculiar de cuidar al otro, eras increíblemente opuesto a tu padre.
Tenías momentos felices en compañía de nadie, eras la persona mas sociable del lugar.
Tenías excesivas ganas de proyectarte con alguien más, eras la persona que nadie quería conocer.
Tenías dinero para irte de vacaciones, eras el diferente ser que iba por personas y no lugares.
Tenías hábitos de adolescente con edad adulta, eras el real sentido de la vida.
Tenías canciones bajo la manga, eras mi canción favorita.
Tenías lágrimas guardadas cada noche, eras la persona que las retenía para no quebrarse más.
Tenías los pies helados y las manos sobre mi, eras el sueño de la vuelta al sol en primavera.

Tenías pasado, eras presente.





- Carita.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Animal morado

Lo más lento que puedas, lo más puro que tengas y lo más transparente que encuentres. 

De eso se trataba las veces que dentro de mi te pedía placer a cambio de más placer, cuando de repente la ropa era producto de la impureza humana, cuando correr significaba escapar, cuando tocar una piel que no era tuya era señal de alerta, terror y peligro. Cuando con lagunas mentales todo resultaba bien, aunque no era precisamente la mejor idea que habíamos tenido juntos, sí, juntos.

Antes de hoy, no tenía pensado escribir sobre como alguien se puede llegar a sentir con una crisis hormonal, provocada por moléculas de tiempo, es como si el oso de piel caliente se convierta en un robot frío, todos pierden, todos cogen los pedazos, reconstruyen el aprendizaje previo y conmueven a todas para recaer y conspirar de la mejor manera.

Como puede alguien reconstruir algo tan blanco, tengo nombres en la cabeza, alguien con cabello largo, alguien sin cabello, alguien sin aliento, alguien con los ojos vendados, alguien con la piel oscura, alguien con determinada forma de arruinar la situación, alguien con piernas largas, alguien con habilidades, alguien con el color de los ojos no válidos, alguien con capacidades inútiles, alguien con distancias sin fin, alguien con mucha porquería en sus entrañas, la misma que conspira con la idea de retornar a la mejor etapa de la vida, el descanso eterno.

Un hombre llora, el mismo hombre abraza a su hija, el mismo hombre sujeta su rostro y dice que tiene amores en su vida, que quiere todo para ellas y nada para él, porque recorrer los lugares con el teléfono en mano, se considera importante aunque innecesario, la vida se está volviendo tan ridícula, tan inconsecuente, tan llena de hombres. Un hombre llora.

Ese hombre no tiene pureza extraña, ese individuo no fue puro jamás, estudio irrelevante dice, que cuando llegas a la tierra, vienes con pecados, enfermedades, delitos, problemas, angustias e infinidad de cosas, es un problema llegar a tierra y a la realidad aun más. Por eso el deseo de vida es tan atacante frente a tanto muro rayado, ante tanto chiste mal contado, ante la vida corta de aquel animal.

El sugerir una sopa dulce es tan común como el deseo asexual de estos tiempos, donde no deseas nada de ese hombre más que placer auditiva y transparente, cuando disfrazas la necesidad de compañía con ganas de ir a un nuevo lugar, cuando enfocas las ganas de cerrar los ojos sin que nadie te juzgue pero pierdes en el intento, porque todos te miran, te juzgan, te separan y te colocan en el escalón menos deseado, caes del escalón a medida que el enfoque se oscurece, todo en cuestión de palabras no consecuentes.

El último video reproducido ha sido de una pareja que se separó, él dedicaba un homenaje por el término de su relación. Quiero confesar que escribir de ello, me hace sentir tan básica, tonta, pero he visto varias veces ese video porque la canción es paraíso, la canción me hace llorar, la canción me hace feliz desde hace días, la razón mas válida que cualquier otra. Ese minuto en movimiento tiene escenas del amor romántico, pasar tiempo jugando, comiendo, iniciando proyectos juntos, representación de amor con besos, con cartas, con frases sinceras, tiene escenas que te hace querer vivirlo, por lo menos una vez más. La soledad también hace ver tantas cosas con tan diferente perspectiva, ese amor es bonito. Él se despedía, él le decía que siempre tendrá un espacio en su corazón, y que tal vez el destino los quiera nuevamente juntos, "Love, Mark" y de repente la pantalla negra, ella llorando, fuerte.

He adjuntado días en palabras, y aunque las sensaciones son varias y muy al borde, tengo mucha energía para escribir, creo que mi espíritu quiere remontar con palabras que ya nadie más las quiere decir. Si estás haciéndome feliz y estas leyendo esto, siente este gracias con mis uñas en tu espalda.
 Tú eres el cansancio, la felicidad y la distancia en su mejor proporción.









Atardecer morado, Rebeca.

martes, 9 de abril de 2019

Mano rusa


No voy a seducir silencio, porque hace meses se ha enamorado de mi.
Concuerdo con Raúl y su canción con explicación inválida.
Amenazo con no detenerme a entregar más de lo que me han pedido.
Concuerdo con las notas musicales, no con el ritmo y menos con el área.
Saboreo con mis ojos singulares, no le voy a hacer daño con ellos.

Lo dije, atenué, y no fue sencillo. Es un punto de partida para no querer más, no es incapacidad, es determinación. Te tuve en pensamiento recurrente, sin embargo, ya no quiero dependencia. No va más esto, quiero conseguir no tener planes echo personas, tan solo planes echo consecuencia.

Durante el día ya no voy a deducir nada, las revoluciones bajan, la energía sube y no es para uno, es para unas, es para conjugar todo y decirme que ya estas en la mejor etapa, en la de caer mal.

Ya no habrá presentaciones, ya no diré "todo bien", ya no dedicaré tiempo a lo inhumano, menos a lo hormonal, quiero que tenga trascendencia algo aún mas concreto, también lo abstracto, emociones inofensivas, jamás elevaciones para terminar atacada por el sueño inaudito. No te quiero hormonal, ya no te quiero.

Determinas puntos para no temer que puedan sabotearte, y creo que lo haces tú, nadie más, no voy a levantar el rostro para que veas lágrimas caer, voy a conquistar mi cueva y tendré el cuello tan erguido que no comerás de mi alegría, no, de lejos y de reojo tal vez sí, pero no te quiero dilatando más, no más.

¿Corriendo también me compartirás?
Ya nadie lo permite, menos una con escritos pasados.

Situémonos un poquito más a la izquierda, quiero estructuras que me eleven, que me digan mis cuatro verdades y me reduzca en la fogata de tu atardecer indeseable, quiero tanto pero nada con humanos.

En primera persona es más difícil, y aquí estoy. Con los oídos a flor de margaritas, árboles gigantes y pies descalzos, siempre descalzos.

Arráncame lo peor de mi, así habrá servido los minutos que me tomé, que dediqué y que invertí para tal vez nada, para tal vez convertirme en alfombra una vez más.









- La de los cabellos desordenados.

viernes, 8 de febrero de 2019

Asesora, mi señora


Me tomo la cara, muevo los labios, encojo los hombros, me retuerzo en mi cama, no se como reaccionar con la canción, me estoy desvaneciendo.
Solía ser más sencillo tan solo verlo a los ojos por unos segundos hasta que se diera cuenta que existía algo muy cercano, creo que era confusión servicial.
Por las mañanas deseaba no despertar, dormir es mi cosa favorita del mundo, pero, ahogarse en los bonitos momentos, me levantaba de inmediato, la distancia eran centímetros en algunas ocasiones, en otras, inmensas, indestructibles. La compañía de seguros no tenía donde llegar, tampoco era necesario, si la salud era un problema, yo moría de raíz.

La complicidad no fue mi mejor amiga, no tuve amigos, tuve silenciosos momentos en mi yaya, caminar era antídoto, tomar mi cámara era libertad, llorar la última noche era conseguirme a mi misma, evacuar el sitio era administrar, escuchar un piano era amor, terminar en el piso era gracioso, comer con los ojos tapados era gloria, y ser solo dos era cementerio.

Me comunicaba con la boca cerrada, solía acurrucarme en mi bolsa de dormir, pero también en los autos que me movilizaban, combinaba placer visual con determinación en el sueño, creaba habilidades nuevas, tal vez eso me hizo extraterrestre, tal vez eso también me absorbió hasta el pedacito de chinito feliz. Creo que fue la champaña de la noche buena que me encogió aún más, tal vez siempre alguien o algo es responsable, siempre alguien, jamas una misma.

Solía no escuchar peleas de perros, ahora me abundan, ahora es música por cierto, ahora es pan de cada día, las peleas, las discusiones y el placer de poder genuino se había contraído en masa liviana, ya estaba siendo descartada, maldita descarada, ruin.

Un día como hoy me encontraba recostada en un conjunto de colchones, sobre el piso, anhelando mi persona jamás se acabe el día, tan solo era la película y yo, el universo a los costados estaban conviviendo, yo observando y escuchando los diálogos más inesperados del día. No recuerdo exactamente todo, pero me divertí, mi forma humana se convirtió tan solo en sensibilidad continua, creo que estaba logrando satisfacción y acompañamiento idealista.

Me convertí en hombro, en competidora, en idealista, en carga-emociones, casi siempre actuaba como mujer, creo que lo era, pero el género es un punto aparte. Hubieron días en los que me convertí en adolescente, también compartí de mi vida personal con ellos, sobretodo con ellas, en la habitación, con los ojos húmedos del sueño, con la linterna de mi inservible celular, comunicándole a la tierra húmeda que ya no me podía quitar algo más, obedecí, seguí reglas, las rompí en ocasiones, construí nuevos mapas mentales, cociné mis ideas hasta decirlas con un ritmo inusual, cargué tristeza pero no lo notaron, conjugué nuevos verbos, enloquecí durante las mañanas, pensaba en muchas personas, tuve crisis existenciales significantes, coloqué en el mismo lugar durante un periodo largo de tiempo mi cepillo de dientes y nadie lo notó, mi bata para la ducha estaba colgada en la cabecera de mi pequeña, y ella la usaba como escaladora, subía y bajaba como si fuese tan sencillo hacerlo, y mi cadera me odiaba por ello, asentí con la cabeza un millón de veces, y fue porque jamás escuché la frase completa, jugué poco, hablé mucho, escribí demasiado, besé, abracé, escuché por horas, descansé cuando me lo ordenaba yo, sostuve ideas y las dije, las personas correctas preguntaron más, las demás huyeron, acompañé en silencio, pregunté mucho, escuchaba y me detenía a no juzgar, asimilé que jamás se volvería a repetir, y la última tarde mi comportamiento fue fétido, me detesté, hablé de mis emociones conmigo misma, pedí disculpas, me aseguré de que nadie saliera herido por algo interno personal, aclaré dudas, acompañe a mis niñas a ser mas útiles que de costumbre y cuando cayó la noche, vi los ojos más radiantes de todos, el baile nos enloqueció, todo mal desapareció.






- La de los cabellos desordenados
(¿Quién más?)


lunes, 17 de diciembre de 2018

Serpientes de coco


Creo que las náuseas eran provocadas por tanta buena vibra, por pasarla tan bien, por la sorpresa de sentir más que adrenalina Se sintieron cosas de otra dimensión, por lo menos para ella porque no sabe de las cosas buenas en el aspecto mas extrañamente imperfecto que existe.

Un festín se organizaba y nadie lo veía venir, ella y su aspecto de "No quiero nada del otro mundo" y él con el universo de cabeza, pidiendo a gritos caricias y baba. Situación imperfecta, escalofriante, tímida, incoherente y con todas las puertas cerradas. Ellos habrían el alma, con los corazones cerrados, eran el premio mayor de un fin de semana.

No se podía conjugar más verbos con los cuerpos ocupados, la mente a mil circunstancias y estragos de confesiones nocturnas, sin embargo, se solucionó con distancia. Se jugó con la emoción y se imaginaron la playa en silencio y con poca ropa. Ella elevó su voz y cantó aquella canción, esa, la más patética de la mañana, luego se puso de pie y se miró al espejo por horas, sin sentir hambre, sin la necesidad de escapar, sin el miedo a lo extraño que vivía, sin provocarse lágrimas, tan solo se observó con los ojos en otra superficie de la galaxia.

Ella también ríe, casi siempre por la noche, debajo de su cama, china de risa, por la volcada de lágrimas del primer episodio, luego el pedacito de calma aparece, alentándola a jalar sus mejillas y no cometer delitos del grado que se imaginan, ella china no cometería delitos, pero si pensaría en el mejor suceso de su miserable vida. Ella es mujer y tiene tanta miseria como un hombre de 56 años , ebrio, tirado en plena pista, apunto de morir de un sangrado sin fin, así de miserable y poco estrictamente coherente cuando la edad tiene que enseñarte, no hundirte, pero siempre, siempre hay más.

Él y su estructura nos ubica en la delgada línea del ser vivo y el ser racional. Definitivamente él no es ninguno, por esa razón consiguió la aprobación y compañía perfecta, y aunque ya acabó la velada, no sabemos quien salió victoriosa o victorioso. Aunque ella haya confesado que la sorpresa sumaba puntos a una victoria que no veía llegar, una madrugada constitucional, jamás la la vio.

Corrían en sus esferas, ella con la espalda descubierta, manifestando muy tranquila que quería lo mismo de él, espalda cubierta de sus brazos y sábanas de dudosa procedencia, así y más incoherencias encontró semanas después, porque las veladas no te hacen lucubrar para bien, las madrugadas te hacen cerrar los ojos y balbucear sin la previa sinapsis, y no saben como se aterra de ello, sucede mucho en su psique que hasta le teme no pensar y hablar porque no confía en nadie, y cuando lo hace todo se descuadra, se forman círculos, triángulos, y los cuadrados perfectos salen corriendo con un plan de autodestrucción. La peor idea de la madrugada de un sábado.

No pueden salir corriendo con prendas pequeñas a las 4 am, el mundo los congelaría y definitivamente los juzgaría por la eternidad.

Las personas, las veladas, las madrugadas, las sábanas, los espacios, las pantallas, la adrenalina, las sorpresas, los miedos, la recurrencia, los mensajes, las palabras, los silencios y la música en silencio , les dijeron que no tenían que repetir el patrón, ambos no se quieren ver, ambos descansan en la gloria del paraíso rojo de pasión y lujuria. Ambos sienten serpientes de coco.









- La de los cabellos desordenados