sábado, 7 de octubre de 2017

Aventura sin lunar


Tomar la decisión fue lo primero en cuanto a sucesos del día. Mis demonios saltaban mismo carnaval de verano, ese, que viene con emociones a mil, y un sol de los mil Dioses. Lo esperado era deseado menos mientras que lo nuestro era conyugado más. De repente sostuve mis ganas de escapar y corrí mediante un puente de emociones que iban de caída. No estaba segura de la decisión, así es, tome esa decisión con botas para agua en sequía extrema.

Estaba en el centro de un pedazo de ciudad, mi cabeza quieta y mis labios en movimiento por una y mil sonrisas que le mostraba a mi espejo, aunque en realidad quería sonreirle al conjunto de huesos de piel oscura que estuvo alguna vez frente a mi, y nuestra respiración iba como vuelo de águila. Corrí hacia una capa con significación de libertad sin aportación positiva, y me detuve para arrancarme en pedazos de conjugación de vómito verbal. 

Entonces al iniciar el atardecer, tome muchos cigarrillos y no prendí ninguno, fumé una brisa de encuentro repentino que no deseaba imaginar, ante consecuente previo tema de conversación. 

Quise corregir errores con palabras, quise sazonar tu amor con lujurias, quise soportar la ola verde de tu mano, pero te ubicaste en el lugar de la carretera de tierra falsa. 

Los edificios vuelan por la raíz, la ciudad está en vibra de muerte constante y yo estoy conspirando hacia ti, estoy conspirando para que te rompas y sea yo el pegamento deseablemente para tus huesos. Te detienes, abres los brazos, muerdes tus labios y te retuerces ante mirada fija.

Todo lo que pude explicar con líneas, se desplomaba cuando llegabas a la psique, de una fomra tan veloz, que nadie abrazaba a tu pensamiento constante.

En realidad uno es de donde camina descalzo sin miedo, aunque ya hayas susurrado tu nombre como tu mayor miedo, ante la oscuridad, o ante el desfasio con algun trastorno de personalidad.

"Buenas noches" me escribió, me configuró y me reafirmó lo de cada noche.






- La de los cabellos desordenados.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Conversación de trece minutos


Hace una semana exactamente, recibió un mensaje, este venía con buenas y malas noticias, noticias entreveradas y constipadas. Fue un mensaje directo. No esperaba algo menos pero si algo más. Terminaba esto, e iniciaba aquello también, las cosas no podían quedar inconclusas. De repente sostuvo el mensaje con mucha tranquilidad pero no sabía con exactitud lo que debía hacer, o peor aún, no sabía la respuesta para aquel mensaje.

Sabía de quién era el mensaje, sabía la intención del mensaje, sabía la consecuencia de ese mensaje, pero atinó a responder 4 minutos después.  Diciendo que "Veía venir ese mensaje a ella en cualquier momento, pero no creía que sería ahora". El mensaje tenía como remitente "Hombre que cumplió". 
Ella despertaba aquel domingo con ese mensaje, porque la noche anterior estaba de fiesta, estaba tratando de ser ella con vestido e ideas espontáneas. Pero sin duda, la mejor alarma fue aquel mensaje. Cabe aclarar que la despertó el mensaje, más no la levantó, al contrario la tumbó a la cama con una mirada perdida a aquella prenda favorita, pasando mucho tiempo, tal vez por horas, escuchando música, queriendo destruir el mensaje para creer que jamás lo recibió y miles de excusas. 

Quedó plasmada. Recogió su mirada, tomó su cuerpo y decidió dormir por más tiempo. Decidió olvidarle, tenía que. Había llegado a su fin un pedacito de vida compartida. Ya no quería recibir mensajes por un largo tiempo.

Su juicio solo se detuvo a aceptar la situación, y antes de que alguien se imaginara el mensaje, lo mandó a personas extrañas intentando hacer un experimento social, cruel y determinante para los frágiles. 

Le respondió: Tan solo no existas, vive, pero sin recuerdos.




- La de los cabellos desordenados.


miércoles, 30 de agosto de 2017

Nigromancia única

Se puso de píe, su cuerpo pero sobre todo su brazo izquierdo con aquella cicatriz sabía que era hora de partir, era hora de una nueva mudanza. Algo que no le gusta a él. Era muy feliz en su ubicación, la simplicidad era su mejor amiga. Corría como niño sin rumbo, aunque él juraba que tenía todo controlado y todos los caminos claros y precisos que le harían llegar a sus objetivos, pero mientras él me confiaba esas cosas únicas, yo me la pasaba cada noche deseando que esos caminos jamas sean perfectos, que pida ayuda y que mi mano jamás le falte, deseaba que su hogar sean personas más no cuerpos llenos de carne y hueso que no lo amaban, que no sabían si era un hombre o un ser más.

Cuando inició a empacar, a hacer maletas, a dejar llaves, a dejar papeles, moverse de lugar a otro dejando todo en su lugar, se daba cuenta que no se despedía de personas, tan solo dejaba objetos, comodidad y parte de su paraíso más no humanos, esos seres que son iguales a él, que raro, el panorama se transformó, quiso partir lo antes posible.

Y así fue, partió.

Fue rumbo a un pueblo que no tenía punto de comparación con la gigante ciudad en la que él decidió ser feliz. Pero este pueblo tenía una nigromancia única, una magia que el extrañaba, una magia que él conocía pero se resistía a sentir una vez más.
Esa nigromancia tenía muchos nombres, muchos abrazos y besos que entregar pero nunca antes lo quiso aceptar para mí, existía una resistencia tan brutal que yo tan solo deseaba que durmiera para que cuando no sepa lo que pase a su alrededor, por el sueño, yo pueda hablarle al oído y pueda susurrarle: - "Cuando te diste cuenta que dejabas comodidad y no almas de personas que te querían, rogué mucho al cielo para que te escaparas a aquel pueblo que hoy te ha entregado algo que nadie puede entregarte, magia hecha humanidad" - Y al despertar tus ojos reflejen calma y yo me conmueva, para terminar mi labor con un beso en tu suave frente.

Hoy está en una nueva ubicación y solo he besado una vez aquella frente.




- La de los cabellos desordenados 

lunes, 31 de julio de 2017

Animal hecho hombre

Lunes me tienes de regreso, estoy en el sillón de mi casa creyendo que el dolor no mata pero quita energía en pedazos muy pesados,  definitivamente se lleva más que mi alma, se lleva mas que la diminuta reacción al amor, se lleva mi interior vacío en emoción pero lleno en melodías inciertas.

No se que pasa con ese ser que me estremece hasta la punta del rulo moribundo que me asfixia, más no me mata, aún. Es un animal sorprendiéndome como hombre, es un ser que se instaló sin autorización, es un ser vivo que debería estar muerto para robarme su espíritu de carnicero y no dejarlo en vida controladora, se trata de esas vidas que se agotan, de las que me quiero conseguir, pero no encuentro, porque al tratar de convertir la mía en una de esas, fracasa, rompo en llanto y alguien viene a mi rescate, alguien me pone de pie y me empuja, me estructura y yo no la dejo, pero tiene un gran poder que termina teniendo éxito, finaliza con una "yo de pie".

El animal que quiero no es de peluche, no es de piel, no es de carne y hueso, no es alma y espíritu, no es de carnaval y fiesta, no es de besos y abrazos. Es de burlas y corazón negro.

Es sensible al amor, es callado al amor, es déspota al amor, es de humo incoloro al amor, es poeta a la piel del amor, es un animal haciendo el amor. Es un sobreviviente en el caos entre amor y pasión, porque aunque él viva de la pasión, ruega a sus dioses sentir amor, pero sus dioses lo han abandonado, ellos quieren que la tarea sea de un solo responsable.

El animal se agotará, el animal tendrá que hacer movimientos arriesgados en su juego y cuando falle, yo fallaré también, para que así reiniciemos el juego, ambos encima del tablero, juntos.


El animal que cubre mi felicidad no tiene espíritu y no se como sobrellevar inmenso terror.





- La de los cabellos desordenados

lunes, 3 de julio de 2017

Un abrazo malo

Me enfermé por un abrazo.


Hace un par de días, casi una semana completa que despegué, me deshice de un estrés existencial amarillento entre rosas peculiares. Grite libertad entre murmullos sin miedo del envenenamiento ambiental, fui yo en plenitud.

Particularmente me siento hoy por hoy bien, pero si respondía eso hace días, diría que estaba excelente. Como dura tan poco lo bueno. Me dueles presente, me dueles.

Dos días después escribí algo que era un enredo de amor, pasión y ojos blancos y si lo leo ahora me derrito de vergüenza, no me agrada la idea de que mi alma reluzca tan libremente, cuando existen almas que lo hacen sin existir en pleno presente existencial. Me abrumas presente, me abrumas.
Segundos después el ambiente se invadió de abrazos, de lazos de manos y de besos sin fin. Luego dormía, luego observaba y luego regresaba a la tierra y se espantaba el clima. 

Corrí para atraparte y no soltarte jamás, y se vinieron muchas cosas que me rompieron, pero me arreglé porque quería devolverte ese abrazo, aquel por el que me enfermé.




- La de los cabellos desordenados